Imaginen un universo paralelo donde Pac-Man intenta comerse un rollito de primavera, pero el fantasma azul se queda atascado en una cortina de bambú. Así se siente entrar a este local: un espacio que conserva, con terquedad surrealista, el cartel de un antiguo restaurante chino.
La primera impresión es de perplejidad, como si el decorador hubiera cerrado los ojos, abierto Pinterest, y dicho: “sí, todo esto junto queda bien”.
Un collage de intenciones. Las paredes, adornadas con discos de vinilo y estilo pop, coexisten con un suelo de terrazo, material noble pero anacrónico como una memory card en una ps5.
Hay algo conmovedor en su frugalidad: es evidente que aquí no hubo presupuesto para reformas, solo un desesperado “pegamento y esperanza”. Pero la línea entre lo loable (intentar salir adelante con poco) y lo criticable (que el cliente pague por una experiencia descuidada) es delgada como un hitbox mal programado.
La idea central (mesas con pantallas y consolas) es buena, y debo admitir que, durante mi visita, la tecnología funcionó sin fallos. Lo ideal es reservar ya que los clientes se aferran a sus sitios como si fueran un punto de guardado antes de un jefe final.
Entrando a valorar la parte de restaurante, debo decir que es aquí donde pierdes la partida. La hamburguesa de pollo que pedí fue como morder un modelo 3D: aspecto prometedor, sustancia nula. No probé el resto del menú y quizá lo demás este buenísimo pero por ahora prefiero no probarlo.
El local, en conjunto, se siente como un prototipo beta: funcional, pero incompleto. Los materiales baratos, las prisas y la ausencia de cariño son palpables. Aquí no hay pasión por los detalles, solo el pragmatismo de un negocio que sobrevive a base de parches.
Para ir concluyendo, lo recomiendo para tomar una cerveza con amigos y reírse de los gráficos de Nintendo Switch en una pantalla grande. Y esperemos que, en un update, este lugar encuentre su alma… y un buen chef.
Actualización:
Aprecio su pasión y entiendo el esfuerzo que implica crear algo desde cero.
Mi reseña nunca cuestionó su dedicación, sino que reflejó mi experiencia subjetiva como cliente.
Comprendo que la falta de presupuesto limita las posibilidades —he ahí por qué reconocí en el texto que "intentar salir adelante con poco es loable» " pero también es cierto que, como consumidor, uno valora (y paga por) el resultado final, no solo las intenciones.
Lamento si mis palabras sonaron duras; no era mi objetivo menospreciar su trabajo.
Las críticas, incluso las negativas, son un termómetro incómodo pero útil.
Les deseo éxito en seguir mejorando, y ojalá en el futuro pueda actualizar mi opinión con entusiasmo!
Actualizo 2:
No tenía intención de volver (prefiero invertir mi tiempo y dinero en sitios donde la crítica se recibe con ánimo de mejorar, no con resentimiento).
Su reacción, francamente, confirma que mi impresión sobre la prioridad del negocio frente a la pasión no estaba tan desencaminada.
Le deseo suerte en sus futuras mejoras.
Eso sí: si el trato a los clientes que opinan distinto es este, me temo que el mayor obstáculo no será el presupuesto, sino...
Read moreMala actitud y cero profesionalismo
Intenté hacer una reserva y, como cualquier cliente informado, revisé las reseñas del local antes de confirmar. Al notar varias críticas negativas sobre la atención y la comida, mencioné que esperaba tener una mejor experiencia. En lugar de manejarlo con profesionalismo, los dueños reaccionaron de forma inmadura, tomándose el comentario como un ataque personal y negándome la reserva.
Esto no es solo un problema de mala atención, sino una señal clara de que no están preparados para gestionar un negocio, las respuestas a las otras reseñas con baja puntuación me dan la razón. Un buen empresario entiende que las críticas son oportunidades de mejora, no ataques personales. En lugar de cerrar la puerta a clientes potenciales, deberían aprender a recibir feedback sin dramatizar y trabajar en mejorar su servicio.
Si no pueden manejar una simple observación sin ofenderse, ¿cómo pretenden crecer? Un negocio no se sostiene solo con excusas y victimismo, sino con profesionalismo, autocrítica y ganas de ofrecer la mejor experiencia al cliente que claramente no lo ven porque no les duele porque probablemente si el dinero invertido lo hubiesen sudado ellos no tomarían esa actitud, ya que una persona que está acostumbrada a hacer negocios sabe de lo que hablo y a parte claramente son de la generación de cristal de los que no aguanta que les digan nada porque lloran. Al final terminé poniendo la reseña porque su inmadurez me costó tener que re planificar el lugar de mi cumpleaños a ultima hora y pues nada, si no aguantan una reseña pues a llorar donde papá y mamá :). En el mundo real van a tener que escuchar cosas que no os gusta y tener que comérselo con patatas o aprender de ello.
En fin, os di un consejo de gratis sobre como ser buenos empresarios y aquí va un template que les podría ser más útil en vez de andar lloriqueando: “Entendemos que las reseñas pueden generar dudas, pero estamos comprometidos en mejorar cada día. Nos encantaría que vengas y tengas tu propia experiencia. Si algo no es de tu agrado, háznoslo saber y lo...
Read moreLa idea es buena y se ve que le ponen buena intención pero está como descuidados los detalles. Buen concepto que se ve poco profesional. Llegamos a comer muy entusiasmadas, un chico nos trajo la carta y no lo vimos nunca más. Una chica embarazada tomó el pedido a la mesa de al lado y ni nos miró ni dijo “bienvenidos” ni nada de cortesía mínima. Se fue a la cocina y el salón quedó solo. Esperamos 20 minutos a ver si aparecía alguien a tomarnos el pedido. No vino nadie. Entiendo que la chica estaba cocinando y atendiendo, no puedes hacer las dos cosas porque pierdes clientes. El lugar no estaba lleno, eran tres mesas de 2 personas un día de semana al mediodía. No se puede desaparecer en la cocina 20 minutos si sabes que hay una mesa esperando a que le...
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