La Revolución del Bar de Toda la Vida
Desde el momento en que cruzas la puerta de Nato, no es un bar lo que encuentras, sino un hogar con el corazón en la mesa. Este no es otro lugar de tapas, es la evolución del bar español que creíamos conocer, un espacio donde la tradición y la innovación se dan la mano con una claridad asombrosa.
La carta, un manifiesto a la sencillez y al respeto por el producto, se despliega ante ti con promesas que se cumplen en cada bocado.
El salmón con sarmiento y hierbas mediterráneas no es solo un plato, es un viaje a una hoguera a orillas del mar. Pero la verdadera joya es la vieira: una sinfonía de texturas y sabores que explotan en la boca. La vieira tierna se une a una mantequilla fundida, el toque salino de la anchoa, la calidez terrosa del piñón y el chispazo de frescor del limón. Cada elemento está ahí por una razón, y juntos son perfectos.
El pinchito de cerdo es un recuerdo de la infancia, pero elevado. El pan, horneado en casa, tiene ese aroma a brasa que te transporta al verano. La carne, marinada a la perfección con especias que evocan el alma del Mediterráneo, se corona con perejil fresco. Es simple, es directo, es delicioso.
Y luego llega el Paloma, que es como un beso inesperado y bien dado. Es una ensaladilla rusa que no esperabas, reinventada con un toque de escabeche de mejillón que despierta los sentidos, todo bañado en una mayonesa casera que se funde con su crujiente "corteza". Es adictivo, es sorprendente.
Para cerrar este festín, el postre de mousse de chocolate con aove, vinagre de jerez y remolacha es una oda a la audacia. Es la nota final de una experiencia donde los sabores dulces, amargos y terrosos se entrelazan en un baile que te deja pensando: "¿Cómo no se me había ocurrido antes?".
Nato no es solo un lugar al que volver, es un sitio que te hace sentir orgulloso del talento que hay detrás. Es la prueba de que un equipo joven y con las ideas claras puede llevar nuestros amados bares al siguiente nivel, sin perder su esencia. Es, sin duda, una visita obligada para cualquier curioso con ganas de descubrir la nueva cara de la...
Read more🧭🅽🅰🆃🅾🧭
Una pequeña taberna que ocupa el lugar de una antigua panadería reinventa la hora del aperitivo ofreciendo tapas tradicionales con un toque asiático y el sabor a brasa que da la robata. Además, ofrecen una cuidada selección de vinos, pregunta por sus vinos "secretos" 🤫
1️⃣- Zᴀᴍʙᴜʀɪɴ̃ᴀs
Un "mar y montaña" diferente, lo acaban en mesa con un soplete, derritiendo la mantequilla y quemando las hojas de pino lo que le da un rico sabor a humo, finalizan con una anchoa, unos piñones tostados y para dentro, buena forma de abrir boca.
2️⃣- Pᴀʟᴏᴍᴀ
La forma tradicional de comer la ensaladilla rusa en Salamanca, sobre una corteza de cerdo, además lleva mejillones escabechados que siempre es bien.
3️⃣- Rᴀᴠɪᴏʟᴏ
Raviolo de cerdo y langostino poco ortodoxo en su forma ya que cortan la masa en tiras y al freírlo obtiene esa forma de ovillo, acompañado de una rica spicy mayo.
4️⃣- Pᴇsᴄᴀᴅᴏ ᴅᴇʟ ᴅɪ́ᴀ
Curry rojo de calamar a la robata con tallarines de arroz, sencillo y rico, aunque me hubiera gustado un curry más potente 🔥😈
5️⃣- Sᴀʟᴍᴏ́ɴ ᴏɴ ғɪʀᴇ 🥇
Sashimi de salmón ahumado al momento en mesa, acompañado de una salsa spicy ponzu y unos crudités de hinojo y zanahoria.
6️⃣,7️⃣- Cʜᴜᴘᴀ ᴅᴇᴅᴏs 🏆
Probamos los dos, pan naan casero, yogurt, uno de pincho moruno de cerdo y otro de berenjena, muy buenos.
8️⃣- Fʟᴀɴ ᴅᴇ AOVE
Flan clásico con un leve gusto a aceite de oliva, coronado con apio de monte en varias texturas, de dulzor bajo, combinación extraña pero que funciona como pre postre.
9️⃣- Mᴏᴜssᴇ ᴅᴇ ᴄʜᴏᴄᴏʟᴀᴛᴇ 🥈
Mousse cremosa de chocolate con el curioso contraste que crean los dados de remolacha y el vinagre de Jerez, acompañada de pan brioche, original.
🔟- Lᴏᴄᴀʟ ʏ ᴄᴀʀᴛᴀ
Local con rollo, carta pensada para tapear y compartir, tomar buenos vinitos y un trato simpático a precios contenidos que invitan a volver.
Aprovecha el año nuevo chino 🐍 y hazles una visita en el "China Town" madrileño.
¡Nos vemos en Nato!...
Read moreBuena experiencia en este "bar de tapas" sorprendente. El local es muy de barrio, pequeño pero con el espacio bien gestionado. El ambiente era un poco ruidoso, principalmente por la música demasiado alta y demasiado animada para la hora de comer. La atención fue correcta a pesar de que se notaba a los camareros un poco acelerados y esto hacía que no se entendiera del todo bien lo que decían al traer los platos. Un poco más de calma general habría sido ideal.
La comida estupenda, sorpresiva y muy bien servida. La zamburiña, el raviolo, los pimientos y el salmón, de lo mejor. La trilogía (ceviche de vieira en tres pasos) espectacular, aunque doblaba el precio al resto de platos sin una razón clara (era "fuera de carta"). La berenjena, sin mucho misterio, se presentaba para comer como un nacho pero el pan grueso (muy aromático) impedía hacer esto con comodidad: mejor tomarlo como una tosta.
El flan, delicioso y el chocolate, bien de textura pero sin más novedad (no soy nada "chocolover").
En resumen: genial, para repetir zamburiña y probar novedades (nos faltó el pescado con curry y fideos...
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