Quisiera compartir con vosotros la increíble odisea en la que dos ingenuas y hambrientas jóvenes se embarcan en la madrugada de un sábado para conseguir un par de suculentas pizzas en el único local que hallaron abierto aquella noche de la bulliciosa y trasnochadora Madrid.
Nada parecía augurar la amable y eficaz atención que recibieron cuando llamaron por teléfono para realizar el pedido. Corría la 1 de la madrugada cuando cordialmente fueron informadas de que las deseadas pizzas arribarían al domicilio indicado en un plazo aproximado de 40 minutos. Las esperaron con anhelo, al calor de charlas triviales y de incansables anuncios televisivos de tarotistas y teletienda. Pero 60 interminables minutos pasaron hasta que nuestras simpáticas amigas se atrevieron a llamar al restaurante para interesarse por la suerte de su pedido. El atento telefonista les da la tranquilizadora noticia de que, veloz como un rayo, el incansable repartidor había partido tiempo ha con sus deseadas pizzas.
Pero los minutos se sucedían implacables y el hambre se apoderaba sin piedad de la paciencia de las jóvenes. Contactan de nuevo con el restaurante para dar cuenta de la tardanza de su pedido, temerosas ya porque algún serio percance pudiese haber sobrevenido al repartidor. No reciben consuelo, no obstante, en la desinformación que parece apoderarse del simpático telefonista.
No es hasta 15 minutos más tarde, cuando reciben noticia del repartidor. El pobre, desorientado, despistado, con señas erradas, llamaba al telefonillo de algún incauto vecino que intentaba dormir plácidamente. Eran las 2.15 de la madrugada. Todavía 10 minutos más tuvieron que esperar nuestras jóvenes hasta recibir noticia de que el repartidor se encontraba en su portal. Aunque no es hasta 5 minutos más tarde que consigue descifrar el complicado rompecabezas que le dará la clave necesaria para pulsar el botón que le abrirá las puertas al cumplimiento de su encargo.
Las hambrientas (y cabreadas) jóvenes le reciben con sonrisas forzadas. Esperaban al menos un descuento por tan larga espera, mas sólo encuentran vanas excusas y disculpas vacías. Esperando al menos disfrutar del manjar que hora y media llevaban esperando, se encuentran con que su comida está completamente fría, lo que hace repugnante aquello que recién hecho pudo al menos rozar lo mediocre. Comen en silencio, desdichadas. Se sienten dolidas y estafadas. Una promesa se sella aquella noche: por muy cruel que sea el hambre y muy a desora se presente, jamás volverán a pedir a...
Read moreMuy mala atención. Hice un pedido con Just Eat, 1h15 de espera...para unas pizzas? Bueno...Pasó 1h45 y aún no habian llegado. Llamo varias veces porque no cogen el teléfono y cuando me contestan me dicen que tienen que llamar al repartidor porque no está ahí. No me devuelven la llamada y vuelvo a llamar, 2h después que el pedido tenía que haber llegado, sin pedir disculpas ni nada la chica me dice que va a tardar 20 minutos más, le digo que quiero cancelar el pedido y responde que ya tiene la comida preparada (y me la iba a entregar fría????). Tengo que mediar a través de Just Eat para que cancelen el pedido, me ofrecen enviármelo gratis y les repito que ya no lo quiero. Ese dia había hecho el pedido porque al día siguiente tenía que madrugar mucho para coger un vuelo. A las 11 de la noche pican en el timbre insistentemente... Era el repartidor de esta pizzería con el pedido que habia hecho a las 8.30, molestando más de lo que ya habían hecho. Lo peor es que hay muchos más comentarios como el mío, por tanto, la peor atención al cliente que he visto jamás. 1 estrella porque no se les...
Read moreLa pizza buena, lo que no es tan bueno es el trato que me dieron, nada más entre en la pizzería el camarero del pelo negro me miro mal, casi invitándome a que no entrara, cuando pedí mesa el camarero me dijo ESPERA así chillando me quedé un poco flipando pero eso no es todo cuando llegaba la bebida (pedí una cerveza) envez de ponerla cuidadosamente en la mesa, casi que la tiro, las pizzas las trajo bien y preguntando que si estábamos cómodos en ese sitio yo le dije que si, cuando acabemos de cenar pedimos la cuenta trajo el aparato puse la tarjeta y cuando hice el pago, dice pues muchas gracias y me tira la tarjeta encima de las piernas, estuve por darle una ostia, pero sinceramente preferí sudar del tema lo comento por aquí para que lo...
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