No volveremos. Éramos clientes habituales y sobre todo hemos hecho muchos pedidos a domicilio. El pasado sábado, fui con mi pareja a cenar la local. Apostamos por clásicos que nos encantan: ceviche mar y montaña y ají de gallina.
Trajeron el ceviche, impresionante presentación. El pescado rico, el boniato también, pero al probar uno de los langostinos detecté un sabor fuerte que me echó para atrás. Me acerqué el trozo que quedaba sin morder a la nariz y, efectivamente, me vino un olor que no era normal, como cuando el pescado no está fresco porque han pasado un par de días... el olfato nunca falla. Mi pareja olió otro de los langostinos y detectó el mismo olor. Informé a la camarera y nos ofreció retirar el plato y que pudiéramos pedir otra cosa de la carta. Le dije que estaba todo muy bien, y que solo eran los langostinos, que los oliera ella misma. No lo hizo y tampoco pidió disculpas.
Nos trajo de nuevo la carta y decidimos pedir ceviche normal, sin los langostinos, al fin y al cabo apenas lo habíamos catado. Se fue y a los minutos nos dice que no se puede pedir ceviche, todo menos eso. Le pregunto por qué y me dice que le habían dicho que no se podía pedir. Peensamos que era extraño y no lo entendimos, pero queríamos disfrutar de la cena. Nos traen el ají de gallina y flipamos al ver lo ridículo del tamaño del cuenco de arroz...siempre que lo pedimos cunde mucho más. Lo tomamos ya como un detalle feo y relacionado con el incidente. Revisamos una publicación de Instagram (adjunto ambas) que hicimos tan solo unos meses atrás y comprobamos que el arroz venía en un plato de barro bastante más grande, no como el de aquella noche. Sentimos que nos estaban tomando el pelo por cuestionar la comida.
Con toda la educación del mundo, como en todo momento, informamos a la otra camarera de que había venido muy poco arroz. Le enseñamos la foto. Dice que no sabe y que pregunta en cocina. Después de esto, la nada durante mínimo 10 minutos, en los que avanzamos a trancas con el ají. Nadie viene, ni a excusarse. Con el restaurante prácticamente vacío, me levanto al ver a las dos camareras mirarme detrás de una decoración, informando que estaba levantando la mano. Me levanto yo, y pregunto si ha podido preguntar en cocina lo del arroz, y directamente me dice que hable con la encargada.
Amablemente, le relato la secuencia de acontecimientos y me encuentro una actitud altiva, negando la mayor y diciendo que los langostinos tienen un olor fuerte, pero reconoce que no lo ha probado. Respecto al arroz, argumenta que quizá la foto que vimos en Instagram era de un cliente que pidió extra de arroz. Le saco la foto y le digo que la hicimos nosotros, dice que la presentación se cambió (casualidad, unas semanas antes la ración era contundente). Respecto al ceviche, le digo que no entendemos que simplemente se nos niegue elegir ese plato, dice que se ha acabado el ceviche. Le indico que la camarera no nos dijo eso, simplemente que no se podía pedir. Ofrece cambiar por otra cosa.
En ningún momento nadie huele ni prueba el langostino, ni se reconoce que estaba en mal estado. Ante la tensión y la falta de credibilidad que se nos da, decidimos no pedir nada más. La opción era cambiar el plato y pagarlo, no me apetecía dejar más dinero. Al menos, nos traen más arroz. Lo que se espera de un negocio tan valorado es HUMILDAD, capacidad de rectificar un error con EDUCACIÓN y plantear soluciones acordes. Eso no lo hubo.
Cuando le dije a la encargada (que luego a mí pareja le dijo que que hablaría el tema de la nueva presentación del arroz con el encargado, ¿No era ella?) que ya no volveríamos y que le pondría una mala valoración ya empezó con el discurso de que las cosas se hacen para agradar al cliente, etc.
Conclusión, no volveremos a consumir allí porque el trato nos importa más que la comida. Una pena que por cuestión de egos y quizá, prejuicios hacia la clientela, se pierda un cliente y algo más, una pizca de la...
Read moreAfter a long day starting off with meetings , and travelling, as well as the mundane task of doing laundry in Madrid, I found myself scrolling through restaurant reviews looking for something special. The glowing reviews for Restaurante Humo Vallecas caught my attention immediately, and I knew I had to go.
From the moment I stepped through the door, I was greeted with genuine warmth. What impressed me most was their thoughtfulness in explaining portion sizes when I mentioned wanting both the ceviche and pollo. This kind of attentive service shows they truly care about their guests.
The ceviche was absolutely spectacular – fresh, vibrant, and perfectly balanced. On a sweltering 35-degree day in Madrid, it was exactly what I needed: refreshing, cooling, and bursting with flavour. The fish was good quality, and the leche de tigre had just the right amount of heat and citrus punch that cut right through the heat.
The pollo was equally impressive, served with a fresh salad and crispy frites. I went with the 1/4 chicken as recommended. This dish was served with side sauces. Each sauce brought its own zing and I could customise every bite.
The ceviche was my favourite — had a lovely chat with the waiter after dinner to let her know it’s the...
Read moreFantastic Peruvian food and great service at Humo Vallecas!
We tried Mi Causita, 1/4 pollo, Arroz Chaufa, and El Peruanazo (a tangy, refreshing cocktail) — all delicious and full of flavor. The place is cozy and well-decorated.
Special thanks to the lovely lady who served us — she spoke excellent English, which made everything easier and more enjoyable. That’s rare to find in Madrid! ⭐⭐⭐⭐⭐ Highly recommended! ¡Gracias por una noche...
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