La Venezolana: Un desayuno que terminó oliendo a pesadilla
Hoy es mi cumpleaños. Nada ostentoso: solo quería desayunar tranquilo, compartir con mi familia y, como buen venezolano, buscar un sitio donde uno sienta que “aquí sí hay sabor y calor humano”. Un rincón que nos recuerde a nuestra tierra, pero en versión positiva. Spoiler: mejor me hubiera quedado en casa con una arepa y un café.
Llegamos 7 personas. Pedimos 8 sillas. Nos dan 7 (aun no llegaba mi sobrino). Vale, paciencia. Comemos, porque comemos bien (que no somos de pedir una empanada entre tres). Llega mi sobrino, completando el grupo. Pedimos la silla que falta y nos dicen que no tienen más. Dos minutos después, aparecen dos sillas que entregan sonrientes a otra mesa. Ello fue: Mágico. Absurdo. Grosero.
Pero eso fue solo el aperitivo del drama. Esperamos media hora por 8 empanadas más que faltaban por llegar. Cuando al fin llegan, mi hermano —con toda la educación del mundo— pregunta a la empleada por qué dijeron que no había sillas si acababan de sacar dos (que ojo, esa misma empleada le nego una silla anteriormente a mi sobrino, de una mesa que estaba recién vacia) . Y ahí... se transformó aun mas la cosa. Se puso en modo “malandra a punto de romper una botella contra la barra”, subiendo el tono, cara de yo misma soy, tirando respuestas con desgana y con una actitud que te hace sentir que estás pidiendo fiado en una tasca de barrio peligroso, no pagando casi 100 euros por un pesimo desayuno.
Para evitar que la situación pasara a mayores, pedimos que nos empaquen eso último para llevar. Y cuando pensábamos que el capítulo había terminado, entra en escena la dueña. Porque claro, uno de mis acompañantes hizo lo más “ofensivo” del día: tomarle una foto al cartel de la entrada. Y ahí salió ella, con esa energía violenta que uno solo reconoce de ciertos lugares donde sabes que mejor no preguntas ni la hora. Esa mirada que uno recuerda de “te metiste en el sitio equivocado, chamo”.
Nos “reclamó”, como si fuésemos a montar una campaña de desprestigio internacional. Y soltó la frase mágica: “Ustedes se lo pierden, esto es un excelente lugar.”
Mire, señora: no. Esto no es “excelente”, ni siquiera bueno. Esto es el ejemplo perfecto de cómo arruinar lo que debería ser una experiencia bonita: comida típica, ambiente familiar, atención cálida. Y no me vengan con que es por rabia. Lean mis otras reseñas. Soy de los que aplaude cuando se hace bien, incluso cuando hay fallos, pero lo que no tolero es el maltrato, la soberbia, y la sensación de que estás en un lugar donde lo único que falta es una puñalada en la mesa si pides la cuenta con cara rara.
Lo único rescatable fue el pastelito. Sí, estaba bueno. Pero ni el pastelito, ni el cachito seco, ni la arepa disfrazada de empanada en media luna justifican los 97,40 euros mal invertidos.
Así que si eres venezolano, y estás buscando ese rincón que te transporte a tu tierra, que te haga sonreír y decir “coño, qué rico estuvo esto”, mejor sigue buscando. Porque La Venezolana solo te recordará aquel local de barrio al que juras nunca volver… y cumples la promesa.
Aun hay muchos locales venezolanos a rescatar en la región y esto es terrassa, sin bares, cafeterías y restaurantes bueno no te...
Read moreHola,
visité su restaurante muy ilusionada por comprar guasacaca, ya que me encanta su sabor, me parece deliciosa!
Al preguntar por ella, me comentaron que no es posible comprar la guasacaca por separado, sino únicamente junto con otro producto. Claro, entiendo la táctica de venta, ya que al final esto hace que el cliente gaste más. (Tengo que comprar el producto , tengo que comprar la salsa, pero si es así porque no la puedo comprar por separado?!)
También entiendo su política y que quizás no tengan un enfoque de venta industrial de la salsa, pero si un usuario va únicamente por una o dos porciones esto me deja un mal sabor: me transmite el mensaje de no querer volver a comprar, sino más bien buscar otro sitio donde si la vendan individual o simplemente aprender a preparar la salsa en casa.
Me parece más amigable una táctica de venta de que si no la venden por separado yo deba de que comprar un producto y me la den de “cortesía’ o si esto les es un gasto pues simplemente si venderla por separado.
Lo comparto con la intención de aportar una sugerencia...
Read moreTuve la oportunidad de visitar este maravilloso restaurante de comida venezolana, ¡y la experiencia fue espectacular! Desde el momento en que entré, me recibieron con una cálida atención que me hizo sentir como en casa.
La comida fue simplemente deliciosa, con sabores auténticos que me transportaron directamente a Venezuela con unas ricas empanadas que estaban perfectamente preparadas, con ingredientes frescos y un sazón único.
El servicio fue impecable, el personal siempre atento y amable, asegurándose de que todo estuviera a nuestro gusto. Es evidente que ponen amor y dedicación en cada detalle.
Quiero agradecerles por brindarnos una experiencia tan agradable. Sin duda, este lugar se ha convertido en uno de mis favoritos y estoy deseando regresar pronto. ¡Recomendado al 100% para todos los amantes de la comida venezolana!
¡Gracias por todo...
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