Descubrimos esta cafetería casi por casualidad durante un paseo por la ciudad, y desde el primer momento supimos que habíamos acertado. Fuimos cuatro personas: dos italianas, una colombiana y yo, todos con gustos diferentes y cierto escepticismo (especialmente por parte de quienes vienen de culturas cafeteras muy exigentes). Pero fue una experiencia fantástica de principio a fin. El trato, la calidad del café, el ambiente… todo nos sorprendió gratamente.
Nada más entrar nos recibió un aroma delicioso y un ambiente cálido, con música suave, luz natural y una decoración acogedora que nos invitó a quedarnos. La atención del personal fue impecable: amable, cercana y atenta sin agobiar. Nos explicaron con detalle la carta, recomendaron opciones y mostraron una gran sensibilidad hacia las preferencias individuales, incluso sugiriendo combinaciones según los gustos de cada uno. Ese nivel de cuidado no se encuentra todos los días.
Cada uno pidió algo distinto: desde espresso y capuccino hasta bebidas más originales como cold brew y chai latte. Y todos coincidimos en lo mismo: hacía tiempo que no tomábamos un café tan bien preparado. Las italianas, que suelen ser muy críticas con los espressos fuera de Italia, se mostraron sinceramente impresionadas por el equilibrio y la intensidad del sabor. La compañera colombiana, por su parte, agradeció que se valorara el origen del grano y la preparación con el respeto que merece. Yo probé un capuccino con leche de avena que estaba perfectamente espumado y servido con mimo. Un placer.
La repostería también fue un acierto total. Compartimos varias opciones (¡imposible elegir solo una!) y todas estaban buenísimas: la carrot cake, la tarta de limón y una cookie de chocolate con sal marina que nos dejó sin palabras. Todo tenía ese sabor casero que reconforta, pero con un punto sofisticado en la presentación. Y para quienes buscan opciones veganas o sin gluten, también vimos que hay una variedad bien pensada, no solo un añadido decorativo.
Además de lo excelente del café y la comida, valoramos mucho el ambiente: es un espacio tranquilo, con buena distribución de mesas, perfecto para charlar sin tener que levantar la voz. También hay enchufes y wifi potente, ideal para trabajar si hace falta. Nos llamó la atención el cariño con el que está decorado el local, con detalles como pequeñas plantas, pizarras con mensajes y libros a disposición. Todo transmite cercanía y autenticidad.
También fue un detalle muy bonito ver cómo el equipo del local interactuaba con otros clientes habituales, con nombres propios, bromas y complicidad. Esa sensación de comunidad y de acogida es algo que se valora mucho, sobre todo cuando vienes de fuera. Nos hizo sentir como en casa, a pesar de nuestras procedencias tan distintas.
El precio, además, fue más que razonable para la calidad y el cuidado que ofrecen. Pagamos algo menos de lo que esperábamos por todo lo que consumimos, lo cual siempre se agradece. Aquí no estás pagando solo por un café, sino por una experiencia completa, y aun así la relación calidad-precio es excelente. No se trata de un sitio caro, ni mucho menos, y sales con la sensación de haber invertido bien cada euro.
Por último, destacar la limpieza del espacio y el compromiso con la sostenibilidad: vajilla real, servilletas recicladas, ausencia de plásticos… Son gestos que suman y hablan bien de la filosofía del sitio. Salimos todos con una sonrisa, comentando lo difícil que es encontrar lugares que combinen calidad, buen gusto y calidez humana. Sin duda, volveremos. Cinco estrellas más...
Read moreRaving internet reviews of any food or drinks establishment should be regarded with a healthy suspicion. Perhaps the evaluator is being compensated in cash or in kind by the evaluatee, in exchange for another five-star Opinion (of which there are too many on the Internet already)? Or is this Italian-owned business backed by a powerful local mobster mandamento that doesn’t hesitate to nudge innocent visitors towards a positive appraisal? Neither is the case, I vow - and I’m no AI-powered robot-writer either.
I must confess that Tallat broke the experience of drinking coffee anywhere else for me. As a very casual coffee drinker, I used to be able to enjoy pretty much any drink with '-ino' or '-latte' for a suffix. However, after a mere few months as a Valued Customer at Tallat, I was no longer able to so much as sniff a coffee at any other pleasantly decorated caffeine provider, even when served by the friendliest barista. Tallat is the coffee equivalent of a monopolist heroin dealership - in the positive...
Read moreVery happy to find this awesome SPECIALITY coffee cafe on a recent bike ride to Cabanyal. It's location is perfect! You are only a couple blocks in from the beach and also in the heart of this historic barrio.
Tallat is also a roaster. Yes they really know coffee.
The space here is inviting. Seating inside and also nice tables & chairs on the sidewalk terrace. Its a quiet street too which is a big plus.
Great selection of coffee and organic teas, including Prana Chai. Though I didn't try any, they do have many baked goods made in-house and I was told they get their cakes from a local baker.
I was lucky to have my cafe con leche (with oat milk) made by the expert barista Miguel. Miguel is very experienced (he also worked in a coffee cafe in Ruzafa where my husband and I met him last year) . He knows how to make a perfect cup! It was also fun to meet and be greeted by Andreas. Both young men are huge assets to Tallat. Their smiles and hospitality are top notch!
Definitely recommend Tallat. And we can't...
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