Nuestra experiencia en este local no podría haber sido más positiva. Desde el primer momento, te envuelve un ambiente vibrante y lleno de vida que es simplemente contagioso. Este no es el típico lugar tranquilo y silencioso — ¡y menos mal! Es el sitio ideal para disfrutar de unas cervezas bien frías entre amigos, hablando en un tono sin reservas, entre risas y buen rollo. Aquí, el bullicio es parte del encanto; te hace sentir vivo, como si formases parte de una fiesta continua.
Los camareros, ¡qué decir de ellos! Super majos y atentos, siempre con una sonrisa, aunque estén a mil por hora. Da gusto ver cómo se mueven por el local, asegurándose de que todos estén a gusto y bien atendidos. La verdad es que el equipo merece un aplauso. A pesar de que hay muchísima gente (algo comprensible porque el sitio está en auge), hacen un esfuerzo increíble por mantener el servicio al máximo nivel. Es cierto que a veces hay que esperar un poco, pero entendible con tanta clientela fiel que ha descubierto este pequeño paraíso.
El lugar en sí es precioso, un rincón encantador que invita a quedarse horas y horas. Y las pizzas… ¡qué maravilla! Crujientes, sabrosas y con ese toque que solo se consigue cuando alguien sabe realmente lo que está haciendo. Un auténtico placer para el paladar que no te puedes perder.
Eso sí, hay un pequeño detalle que nos dejó un poco sorprendidos: no se pueden reservar mesas, salvo para "los amigos". Y aquí viene lo curioso, porque si hablamos de clientes fieles, mi grupo y yo vamos todos los viernes y sábados, dejándonos entre 20 y 25 euros cada uno… así que ya me contarás qué somos. Una pequeña injusticia que sería genial que reconsiderasen, sobre todo para quienes, como nosotros, venimos cada semana a disfrutar del buen ambiente y de esas deliciosas pizzas.
En resumen, este es el lugar ideal para desconectar, disfrutar de una buena conversación sin tapujos, con buena música, un servicio excepcional y un ambiente que te hace sentir como en casa. Volveremos, por supuesto, y seguiremos pidiendo mesa… aunque sea "sin reservas". ¡Nos vemos el próximo...
Read moreUn sitio para no volver. Estábamos buscando un lugar en el que tomar algo tras pasarnos por las fiestas de la Reconquista. Atención pésima. Nos ofrecieron un sitio cutre sin asientos, a pesar de que vimos una mesa libre. Solo nos dejaron sentarnos al animarnos a comer algo. “Tenéis una hora y media, chicos”, dijo después la mujer que nos atendió. Nos tiró los posavasos de malas formas a la mesa. Además, tardaron en servir las cañas y refrescos que pedimos, por no hablar de que se equivocaron. El punto positivo de todo esto es que ponían tapa. Unos pocos cacahuetes y unas pocas aceitunas para 7 personas.
Las “pizzas”, una historia a parte. Malísimas. Pedimos dos margaritas, una normal y una mediana. Las dos, a simple vista y en tamaño, eran iguales. Ellos dijeron que una llevaba más masa que la otra. La cutrez extrema. Si las ponías de perfil, apenas de veían. Quizás una loncha de jamón york sea más fina. Tan ligeras que con un poco de viento esas “pizzas” no llegarían ni a la mesa. Precios desorbitados para “comer”.
Finalmente, ninguno de nosotros llevaba efectivo. Ni nos avisaron al entrar. En un cartel que advertimos dentro del local se leía que solo se pagaba de esta manera (Una situación ideal teniendo en cuenta que controlaron las entradas y las salidas). No ofrecieron ninguna solución sencilla. Nos obligaron a que una persona fuese al banco mientras el resto esperábamos. En cuanto nuestro compi volvió, aún tardaron en atendernos. Actitud poco conciliadora por su parte, poco comprensivos y a la defensiva, sobre todo en cuanto les comentamos las escasas diferencias entre una pizza grande y otra mediana. Ni una sola disculpa.
Los trabajadores jóvenes desbordados. No me quiero ni imaginar qué se esconde detrás de todo eso.
Por Dios, una de las peores experiencias que he tenido. ¿Se puede descuidar tanto la atención al cliente?
Para mear y no echar gota. Con los excelentes sitios que hay en Vigo y tuvimos que tener la mala suerte de parar en este. De los errores se...
Read moreRealmente buen ambiente (en cuanto a lugar físico) y pizzas económicas y variadas con opciones para todos los gustos y dietas. Lugar perfecto para pasar una curiosa tarde-noche de terrazeo (paciencia si es noche de finde de fiesta). Pero no sé si a lo mejor es normal que con la cenita pues es que suele venir incluida un momento incómodo a saber si porque el sentido del humor de los dueños es más problemático que el de Chris Rock en la gala de los Oscars. Pero ir a preguntar en boca de mis amigas que no sabían si el baño de mujeres estaba atascado o cerrado por razones (una señora había echado el pestillo y decidió no decir ni mú aunque mis amigas estaban casi por tirar la puerta abajo moviendo el picaporte) a unas camareras y que un señor (asumo que el dueño, porque si realmente el nombre del lugar es porque realmente hay una Nuria que es dueña y hasta podría ser una de las "camareras" de la barra...) me vea la unidad de falda que llevaba para mi outfit y soltase TAN serio (que me lo creo hasta que escuché de fondo las risas de sus camareras y vi salir a la señora del baño) "El baño de MUJERES sí está cerrado"... Pues como comprenderán prefiero ir a cenar a la casa de Jotaká Rowling si viene a Vigo.
No sé si es su estilo de humor. Pero a Will Smith le están arengando medio mundo desde el pasado finde por cruzarle la cara a Chris Rock por un chiste no menos dañino (por "suerte" realmente no estoy transicionando porque podría realmente haberme afectado al punto de volver a la psicóloga). Los límites del humor cuestan lo de cenar bien a menos de 10 euros.
Que te cunda tu Abadía, Nuria. Inclusive desde...
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