La sala de proyecciones cumple con todos los requisitos necesarios para proporcionar la mayor comodidad a los espectadores: filas de asientos en gradería, butacas confortables y máxima calidad de imagen y sonido. El precio viene a ser la tercera parte de lo que cobran en salas comerciales. Ahora vamos con los inconvenientes. El primero es consustancial con los objetivos promocionales de la SGAE: sólo exhiben películas de producción española. El segundo es que no hay sesiones ni domingos ni lunes. Para mí, el mayor inconveniente es el carácter discontinuo y muy irregular de la programación, siempre presentada en ciclos de duración muy variable, con periodos intermedios de inactividad. Los espectadores se agolpan y agotan las localidades ("lo petan", creo que se dice ahora) los primeros dos meses del año, cuando se exhiben las películas candidatas a los premios Goya. Por cierto, pobre Goya, qué diría si levantara la cabeza que cercenaron a su cadáver cuando estaba enterrado en Burdeos. En fin, a lo que vamos: el resto del año es muy infrecuente que se llene la sala, por lo menos en las sesiones cinematográficas, porque también hay actuaciones musicales (conciertos, que se llaman actualmente aunque sólo aparezca un intérprete, que se concierta consigo mismo). Nunca he asistido a estos eventos, así que no sé si entusiasman a muchos o a pocos, aunque supongo que dependerá de los artistas implicados. En cuanto a las películas, a veces se trata de obras subvencionadas por organismos oficiales que no tienen aspiraciones comerciales. Cuidado con ellas, y no digo más a este respecto. Yo echo de menos ciclos de cine español con obras que no sean de máxima actualidad, pero sí de máxima calidad o interés histórico, para lo cual se podrían establecer muy variados criterios, pero los designios de la SGAE y mis deseos no se conciertan. Disfrutemos de lo que está a nuestro alcance, o "carpe diem", en expresión latina (del Lazio, no de Iberoamérica) que ha tenido tanta fortuna. El precio de las localidades y las comodidades de la sala es lo que hay que tener más en cuenta, en mi insignificante opinión; sin embargo, para la mayoría del público lo más importante es que una película esté todavía en la cartelera y nominada a algún galardón. No puedo evitar poner sobre aviso a los espectadores que distinguen perfectamente una sala de cine del salón de su casa o el bar de la esquina. Esta variedad de homo sapiens hispano es cada vez más escasa en todos los tramos de edad. Pues bien, demasiadas parejas y grupos de personas adultas y ancianas (con perdón) que acuden a la Sala Berlanga consideran normal, aceptable e incluso socialmente deseable hacer comentarios a lo largo de toda la proyección. A veces los que pretendemos oír sólo lo que hay en la banda sonora podemos distanciarnos de estos seres incapaces de cerrar la boca durante hora y media. Cuando la sala se encuentra llena, la huida a un lugar lejano al cuchicheo es imposible, y si uno se atreve a interrumpir la charla de los espectadores, corre el probable riesgo de ser considerado un bicho raro (un "freak", si hay que ser moderno)....
Read morePara amantes del cine y del arte, no para adictos a la comida basura engullida mientras se visiona cualquier cosa. He visto con sorpresa como......¿Torrente podría ser? O bueno, he leído con sorpresa como un alma gemela de Torrente se quejaba porque en la sala hay que guardar silencio, no se puede abrevar ni pacer y encima no venden palomitas ni te dejan mirar el móvil cuando te da la gana. Indignante. ¡Mira que confundir una auténtico cine con el salón de tu casa o las multisalas de algún centro comercial! Los conciertos, en un ambiente tan íntimo, con una acústica tan cuidada y con intérpretes de un prestigio extremo, se convierten con suma facilidad en acontecimientos tan imprescindibles como inolvidables. Y los que atienden no pueden ser más amables, jóvenes que parecen disfrutar de su quehacer y aman el cine tanto como tú o como yo mismo. Que nos dure...
Read moreNo he podido llegar a entrar porque me vendieron una entrada en taquilla para ir a ver una película dentro del ciclo cine con bebé. Cuando fui a verla sin bebé, me dijeron que era exclusiva para padres y madres (aunque ellos mismos me vendieran la entrada en taquilla la semana anterior) y allí me dejaron: dudando de mi palabra, sin plantearse opciones posibles para resolver su error (quedaban plazas libres, pero solo atendían a la orden de "exclusivamente") y con la mañana perdida pq había organizado el día en torno a esa actividad. Critico la falta de flexibilidad de la organización, la educación de la mujer que dudó de que le estuviera diciendo la verdad incluso cuando le enseñaba la entrada y la sensación de exclusión para acceder a un evento con el que estoy totalmente a favor, que las madres tengan la oportunidad de poder ir al cine...
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