El café de Starbucks no es simplemente una bebida; es un trago de la indiferencia capitalista y un amargo símbolo de la complicidad corporativa. Más allá del sabor predecible y empalagoso de sus "creaciones", lo que realmente indigesta es la hipocresía que impregna cada céntimo gastado en sus locales. Mientras esta mega-corporación se envuelve en un marketing de supuesta "conciencia social" —vendiendo una imagen de diversidad y progreso—, su postura real en la arena geopolítica revela un compromiso mucho más oscuro: la complicidad tácita con la opresión y el genocidio. No se puede separar la marca de las polémicas que la señalan por su presunto apoyo (o falta de condena clara y contundente) a estados y políticas que perpetran la limpieza étnica y la masacre de poblaciones enteras. En una época donde la brutalidad se transmite en tiempo real, pretender que la compra de un café con leche caramelo es un acto apolítico es un insulto a la inteligencia y a las víctimas. El dinero que fluye hacia las arcas de Starbucks no solo consolida un modelo de explotación laboral y económica a nivel global (como ya sabemos con su histórico enfrentamiento a los sindicatos, incluso con el que mostró solidaridad con Palestina), sino que, a través de la inacción o declaraciones tibias, se convierte en un engranaje más de la maquinaria de guerra. Comprar aquí no es solo caro; es moralmente costoso. Es financiar, indirectamente, un sistema que prioriza los beneficios y el mantenimiento de alianzas geopolíticas tóxicas por encima de los derechos humanos elementales. Es el colmo de la estética progre envuelta en la ética de la extrema derecha. Si buscas un café, te recomiendo cualquier negocio local, especialmente aquellos de nuestra comunidad que realmente se preocupan por el origen justo y no tienen las manos manchadas. Conclusión: Un café de la vergüenza. Es hora de dejar de normalizar el consumo en empresas que lucran con el silencio ante el genocidio. ¡Boicot inmediato y solidaridad radical con los...
Read moreWe were waiting to be helped as 3 employees chatted Kenia, Nick and Liss. We asked if they could take our order, they asked said only credit card and we said yes. They proceeded to chat. Mel came from the back and pleasantly took our order. Leonardo who gave us our order was also very kind and courteous. If you are going to stand behind where you are expected to take our order the least you could have done was acknowledge us, but their conversation was more important. First Starbucks ever where we have been ignored including others located...
Read moreWhile we got to the airport early and needed to get some coffee to get going. The lady at the register was nice and got my order right. both coffees were made well and I was ready to go. The taste was good and the temperature was right. I did not encounter anything bad as some comments I've read. Then again I often have great experiences...
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