I first discovered Grosso’s Pizzeria at the beginning of my family vacation in Madrid, and I absolutely loved the experience — especially their amazing sweet pistachio pizza.
Today, before heading to the airport, we came to the Plenilunio Shopping Center location specifically so I could enjoy that sweet pizza again.
My daughter wasn’t feeling well, so she ordered a poke from another restaurant. We sat down at Grosso’s, and shortly after, the manager told us she couldn’t eat outside food there — which I completely understand and respect. She stepped outside with my son, finished her meal, and then my son came back to eat pizza with us.
At 4:32 PM, when we went to order the sweet pistachio pizza, we were told the kitchen was closed. The disappointing part wasn’t the rule itself, but the lack of communication. The same attention given to enforcing the “no outside food” policy could have been used to let customers know the kitchen was about to close.
As visitors, we had no idea the restaurant closed the kitchen in the middle of the day — and unfortunately, we missed our dessert by just two minutes.
I truly love Grosso’s Pizzeria, but today’s experience at this unit was frustrating. A little clearer communication would have made all...
Read moreDesde el momento en que cruzamos la puerta de Grosso Napoletano, sabíamos que íbamos a vivir una experiencia inolvidable, pero lo que no esperábamos era que se convirtiera en un momento para recordar gracias a una combinación perfecta de sabores y atención excepcional. Si estás buscando una pizza que te transporte directo a Nápoles sin salir de tu ciudad, este es el lugar.
Primero, la pizza. Esa masa tan ligera y perfectamente fermentada es una obra maestra por sí sola. Ni hablar del equilibrio entre la salsa de tomate, que tiene ese toque ácido y dulce perfecto, y la mozzarella que se derrite como un sueño sobre cada bocado. Probamos la clásica Margherita y la sorprendente Diavola, ambas con ingredientes de altísima calidad que dejan claro que aquí no se escatima en autenticidad.
Luego, la guinda del pastel (o mejor dicho, de la pizza): Lola, nuestra camarera, que convirtió una comida en una experiencia. Desde el primer momento, su energía, carisma y profesionalismo destacaron. No solo nos ayudó a elegir entre tantas opciones tentadoras, sino que también nos explicó con pasión el proceso artesanal detrás de cada plato. Además, su sonrisa constante y atención impecable hicieron que nos sintiéramos como en casa.
El ambiente del lugar también merece mención especial: la decoración moderna con toques rústicos napolitanos, el aroma de las pizzas recién salidas del horno de leña, y esa vibrante energía que te hace querer quedarte por horas. Y por supuesto, todo esto acompañado de un tiramisú al final que fue el broche de oro perfecto.
En resumen, si estás pensando en ir a Grosso Napoletano, no lo pienses más. Pide una mesa, pregunta por Lola y prepárate para vivir una experiencia culinaria auténtica, sabrosa y absolutamente inolvidable....
Read moreNo sé muy bien por dónde empezar 🤔, pero empecemos con lo bueno. El local está bastante bonito y el postre que probamos estaba rico. Creo que deberían mejorar la presentación, o al menos cambiar las cucharas por unas más pequeñas, ya que por el tamaño resulta incómodo comerlo, mas si quieres compartir
El Aperol es un acierto seguro: súper refrescante, y más en esta época del año.
Ahora... vamos con lo nada positivo
Al llevar las pizzas (muy buena presentación y sabor), al empezar a comer la mía —sin haber cortado más de dos porciones— me percato de que tiene nada más y nada menos que... ¡un pelo dentro de la salsa! Esto fue un cero bastante grande. Retiro el pelo y se nota claramente que debió haber caído al momento de sacar la pizza del horno con la pala y colocarla en el plato, porque de otra forma no habría soportado la temperatura del horno (y si se trata de una pizza napolitana, aún menos). Cabe acotar que soy calvo, así que es imposible que viniera de mí.
Lo único que hicieron fue cambiar la pizza por otra y hacerse los desentendidos por completo. Este tipo de cosas pueden suceder (aunque no deberían), especialmente cuando no se toman medidas de prevención básicas, como el uso de gorros por parte del personal de cocina. Pero ni siquiera tuvieron el gesto de disculparse sinceramente o mostrar alguna preocupación real por el error, lo cual deja mucho que desear.
No mostraron intencion en lo absoluto de querer arreglar...
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