El origen de la comunidad de discretas franciscas de Santa Inés, nace del mecenazgo de la ilustre Doña María Coronel. La llamada reforma franciscana, promovida a lo largo de los siglos XIV y XV, buscaba el renacer de los ideales de Convento de Santa Inés Durante el siglo XVI se lleva a cabo una importante serie de reformas en el complejo conjunto conventual, que queda organizado a partir de dos compases, cuatro patios, un huerto y cementerio; y donde destacan especialmente la iglesia y el claustro principal conocido como del Herbolario. Convento de Santa Inés Este importante convento sevillano no se proyecta al exterior, a pesar de su gran superficie urbana, desarrollando toda su complejidad hacia el interior. El acceso se realiza a través de dos entradas independientes que se abren cada uno a un compás a los lados de la iglesia. En el izquierdo están entre otros el torno, los locutorios, las viviendas del sacristán y portero y la puerta reglar; mientras que el otro permite entrar a la iglesia por otra puerta, opuesta a la anterior, y a las sacristías de afuera. La iglesia es un elemento singular, ya que cuenta con tres naves de igual altura cubiertas con bóvedas de crucería, cosa inusual en los conventos femeninos de la ciudad. Su fábrica se reforma hacia el año 1630 con yeserías y pinturas murales realizadas por Francisco Herrera el Viejo y se ornamenta con retablos barrocos durante los siglos XVII y XVIII. Visitar Sevilla
Hoy, 3 de Febrero San Blas, desde el convento de Santa Inés, dónde hay una talla de San Blas notable obra de Juan de Mesa (1617), vestido de obispo, con el signo de su martirio en el cuello, San Blas fue médico y obispo de Sebaste, siendo conocido por sus curaciones milagrosas, su protección contra los males de garganta con los populares cordones de San Blas. "Por San Blas, la cigüeña verás, y si no mal andarás.
"Maese Pérez el Organista" Gustavo Adolfo Bécquer Lectura teatralizada, 17 de Diciembre a las 20 h en el Convento de Santa Inés! "En Sevilla, en el mismo atrio de Santa Inés, y mientras esperaba que comenzase la Misa del Gallo, oí esta tradición a una demandadera del convento. Como era natural, después de oírla, aguardé impaciente que comenzara la ceremonia, ansioso de asistir a un prodigio. Nada menos prodigioso, sin embargo, que el órgano de Santa Inés, ni nada más vulgar que los insulsos motetes que nos regaló su organista aquella noche. Al salir de la misa, no pude por menos de decirle a la demandadera con aire de burla: -¿En qué consiste que el órgano de maese Pérez suena ahora tan mal? -¡Toma! -me contestó la vieja-. En que éste no es el suyo. -¿No es el suyo? ¿Pues qué ha sido de él? -Se cayó a pedazos, de puro viejo, hace una porción de años. -¿Y el alma del organista? -No ha vuelto a parecer desde que colocaron el que ahora le substituye. Aquí hay busilis; y el busilis era, en efecto, el alma de maese Pérez."
María Fernández Coronel Fleeing the harassment to which King Pedro I had subjected her, buscó refugio en un primer momento en la ermita de San Blas existente en las inmediaciones de Omnium Sanctorum pasando posteriormente al convento de Santa Clara de Sevilla. Para librarse de su acoso, se arrojó aceite hirviendo en la cara y pecho. Cómo marca la tradición sevillana hoy, 2 de diciembre su cuerpo incorrupto se expone en el Monasterio de Santa Inés durante todo el día. #ConventodeSantaInés
Este crucificado que traigo hoy, está en el ático del retablo del convento de Santa Inés y no ha habido forma de encontrar su autor y fecha, si alguien sabe algo...
El convento de Santa Inés es una joya por descubrir, las clarisas franciscanas todas mejicanas lo habitan. Fundado por Doña María Coronel cuyo cuerpo incorrupto custodian las monjas y lo exponen a la veneración de los fieles cada 2 de Diciembre. Puedes visitar el torno y comprar sus divinos dulces. Pregunta por Sor Rebeca, la Madre Abadesa. La leyenda de Becquer "Maese Pérez el organista" se desarrolló en este entorno y su órgano fue el auténtico protagonista de la obra. Visita Santa Inés! Hoy, Santa...
Read moreSi quieres conocer algo más, continua con la lectura: lo funda en el año 1374 una dama de ilustre familia sevillana, doña María Coronel, viuda de don Juan de la Cerda. Esta fundación la lleva a cabo en el solar del palacio familiar de su padre, el señor de Aguilar, al que luego añadieron algunas casas contiguas, como la de Juan Rodríguez Tello, sobre la que posteriormente se levantaría la iglesia. Un total de cuarenta mujeres ingresaron en este convento en el momento de su fundación
Convento Durante el siglo XVI se lleva a cabo una importante serie de reformas en el complejo conjunto conventual, que queda organizado a partir de dos compases, cuatro patios, un huerto y cementerio; y donde destacan especialmente la iglesia y el claustro principal conocido como del Herbolario.
Este importante convento sevillano no se proyecta al exterior, a pesar de su gran superficie urbana, desarrollando toda su complejidad hacia el interior. El acceso se realiza a través de dos entradas independientes que se abren cada uno a un compás a los lados de la iglesia. En el izquierdo están entre otros el torno, los locutorios, las viviendas del sacristán y portero y la puerta reglar; mientras que el otro permite entrar a la iglesia por otra puerta, opuesta a la anterior, y a las sacristías de afuera.
La iglesia es un elementos singular, ya que cuenta con tres naves de igual altura cubiertas con bóvedas de crucería, cosa inusual en los conventos femeninos de la ciudad. Su fábrica se reforma hacia el año 1630 con yeserías y pinturas murales realizadas por Francisco Herrera el Viejo y se ornamenta con retablos barrocos durante los siglos XVII y XVIII.
En su interior es de destacar la serie de tablas flamencas del primer cuarto del siglo XVI que contienen escenas de la vida de la Virgen y de santos; una notable sillería de mediados del mismo siglo; el célebre órgano, que data del siglo XVIII, popularizado por la leyenda de Bécquer: Maese Pérez el organista, y una imagen de Santa Inés atribuida a Pedro Millán, fechada en 1500 y que durante un tiempo estuvo ubicada en la portada del convento.
El claustro principal -o del Herbolario- tiene planta de trapecio irregular y se organiza en dos plantas con galerías alrededor de un jardín de crucero con fuente central. La galería del cuerpo bajo presenta arcos ligeramente peraltados, mientras que las del cuerpo superior son rebajados, apoyados en ambos casos sobre finas columnas. Su configuración actual es la resultante de su construcción en el siglo XVI, en pleno renacimiento, decorado con ricos mármoles traidos de Génova, donde destaca una hermosa portada exenta de acceso al jardín.
Las arquerías están decoradas con yeserías con motivos renacentistas donde no faltan los frisos con grutescos o los tondos o medallones con bustos de personajes en las enjutas de los arcos. Los muros del cuerpo bajo quedan revestidos con altos zócalos de azulejos que algunos autores atribuyen al taller de los Pisano, y en los de la planta alta existen pinturas que pudieran vincularse con el taller de Alejo Fernández y datarse en torno a 1540.
En la década de los setenta del siglo XX el convento es restaurado por el arquitecto Rafael Manzano Martos; siendo otro arquitecto, Fernando Villanueva Sandino, el encargado posteriormente como conservador del mismo por la Consejería de Cultura, que a través de un acuerdo con la comunidad de clarisas, consigue adaptar y usar temporalmante el ala de los antiguos dormitorios para fines culturales, concretándose además su uso como una de las sedes del Pabellón del Ayuntamiento de la ciudad en la Exposición Universal de Sevilla de 1992. Como curiosidad, hay que citar que en el obrador de este convento las monjas elaboran sus afamados dulces: bollitos de Santa Inés cuya receta fue legada por la propia fundadora y otros dulces tradicionales. Si te gustado, Por favor, Dale un Like, Gracias. Fuentes IAPH, Sevillapedia, Visitar Sevilla y...
Read moreEl convento de Santa Inés de Sevilla, situado en la céntrica calle Doña María Coronel de esta ciudad, lo funda en el año 1374 una dama de ilustre familia sevillana, doña María Coronel, viuda de don Juan de la Cerda. Esta fundación la lleva a cabo en el solar del palacio familiar de su padre, el señor de Aguilar, al que luego añadieron algunas casas contiguas, como la de Juan Rodríguez Tello, sobre la que posteriormente se levantaría la iglesia. Un total de cuarenta mujeres ingresaron en este convento en el momento de su fundación.
Durante el siglo XVI se lleva a cabo una importante serie de reformas en el complejo conjunto conventual, que queda organizado a partir de dos compases, cuatro patios, un huerto y cementerio; y donde destacan especialmente la iglesia y el claustro principal conocido como del Herbolario.
Este importante convento sevillano no se proyecta al exterior, a pesar de su gran superficie urbana, desarrollando toda su complejidad hacia el interior. El acceso se realiza a través de dos entradas independientes que se abren cada uno a un compás a los lados de la iglesia. En el izquierdo están entre otros el torno, los locutorios, las viviendas del sacristán y portero y la puerta reglar; mientras que el otro permite entrar a la iglesia por otra puerta, opuesta a la anterior, y a las sacristías de afuera.
El claustro principal -o del Herbolario- tiene planta de trapecio irregular y se organiza en dos plantas con galerías alrededor de un jardín de crucero con fuente central. La galería del cuerpo bajo presenta arcos ligeramente peraltados, mientras que las del cuerpo superior son rebajados, apoyados en ambos casos sobre finas columnas. Su configuración actual es la resultante de su construcción en el siglo XVI, en pleno renacimiento, decorado con ricos mármoles traidos de Génova, donde destaca una hermosa portada exenta de acceso al jardín.
Las arquerías están decoradas con yeserías con motivos renacentistas donde no faltan los frisos con grutescos o los tondos o medallones con bustos de personajes en las enjutas de los arcos. Los muros del cuerpo bajo quedan revestidos con altos zócalos de azulejos que algunos autores atribuyen al taller de los Pisano, y en los de la planta alta existen pinturas que pudieran vincularse con el taller de Alejo Fernández y datarse en torno a 1540.
En la década de los setenta del siglo XX el convento es restaurado por el arquitecto Rafael Manzano Martos; siendo otro arquitecto, Fernando Villanueva Sandino, el encargado posteriormente como conservador del mismo por la Consejería de Cultura, que a través de un acuerdo con la comunidad de clarisas, consigue adaptar y usar temporalmante el ala de los antiguos dormitorios para fines culturales, concretándose además su uso como una de las sedes del Pabellón del Ayuntamiento de la ciudad en la Exposición Universal de Sevilla de 1992.
Como curiosidad, hay que citar que en el obrador de este convento las monjas elaboran sus afamados dulces: bollitos de Santa Inés cuya receta fue legada por la propia fundadora y otros dulces tradicionales. Bien de Interés Cultural, el convento de Santa Inés de Sevilla está catalogado como monumento, y así consta publicado en BOE...
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