Una decepción con el servicio en FOMO Málaga, a pesar de la buena comida
Fuimos anoche a cenar a FOMO con muchas ganas, ya que el sitio tiene muy buena fama y llevábamos un tiempo queriendo ir. Llegamos a las 23:00 y nos pusimos en una mesa interior (sin banquillos). Nada más pedir la bebida, vimos que se quedaba libre una mesa en la terraza con asientos, así que preguntamos si podíamos cambiarnos y el camarero nos dijo que por supuesto.
Ya en la terraza, nos sirvieron la bebida y le dijimos que ya sabíamos lo que íbamos a pedir, a lo que nos comunicó que pasarían en un momento. Desde las 23:05 aproximadamente intentamos llamar varias veces a los camareros para pedir la cena, pero ninguno salía fuera ni miraban hacia nosotros. Tras 25 minutos esperando, por fin conseguimos que uno se acercara, pero para nuestra sorpresa era solo para decirnos que no podíamos pedir nada porque la cocina ya estaba cerrada porque cerraba a las 23:30h. (eran las 23:28). Le explicamos que llevábamos todo ese tiempo esperando y que no habíamos sido atendidos, pero su respuesta fue una actitud bastante chulesca diciendo que no podíamos pedir y que no nos había visto a lo que le pedimos la cuenta para irnos y que no entendíamos que porque ellos no nos habían atendido antes, no íbamos a poder pedir. Despues de debatir unos minutos nos dijo que nos iba a “hacer un favor” y iba a tomarnos nota, a lo que le recordamos que llevábamos llamándolo 25 minutos para pedir, por lo que no nos estaba haciendo ningún favor ya que habíamos llegado en hora, a lo que él insistía en que sí era un favor lo que nos iba a hacer sin aceptar que nos debía atender porque llevábamos allí media hora. Accedimos a pedir, pero con prisas y mal ambiente, se nos quedaron algunas cosas sin pedir por la situación.
Mientras cenábamos, una pareja en la mesa de al lado nos comentó que también habían tenido problemas con ese mismo camarero.
Lo cierto es que la comida estaba muy buena, pero la experiencia ya había quedado marcada por el trato recibido.
Otra de las sorpresa vino después: sobre las 23:45 llegó un grupo al restaurante, y otro camarero les atendió sin problema. Les sirvió bebida y les dijo que aún podían pedir algo para comer ya que la cocina cerraba a las 00:00. Es decir, nos habían mentido directamente, nos hicieron pedir con prisa sin necesidad y “haciéndonos un favor “
Llamamos de nuevo al camarero para pedirle la cuenta y le pedimos hablar con el encargado por lo que nos había pasado. A lo que nos contestó que era él (era un camarero bajito, pero no nos dijo su nombre…)pero al preguntar si había otra persona más encargada, accedió a llamar a otro “encargado”. Vino un chico que se presentó como Javi y diciendo que era el 2º encargado. Nos escuchó con educación, se disculpó y nos dijo que ya habían tenido más quejas esa noche del mismo compañero y nos animó a poner una reseña. Le preguntamos cómo se llamaba el camarero que nos había atendido tan mal, y nos dijo que se llamaba Carlos, aunque le llamaban Peki.
La siguiente sorpresa vino cuando nos metimos en el sorteo que venía en el ticket, y cuál fue nuestra sorpresa: en la aplicación para felicitar al personal vimos que no hay ningún camarero llamado Carlos, y que el que nos atendió tan mal se llama Pablo (según su foto). Y sí aparece un camarero con gafas llamado Peki, que no fue la persona que nos atendió. No entendemos por qué ese camarero (supuesto 2º encargado) que se hacía llamar Javi (porque ya hasta ponemos esto en duda) nos dio un nombre falso ni por qué se quiso echar la culpa a otra persona que no nos había atendido si quiera…
Una auténtica pena que un restaurante con una cocina tan buena pierda valor por culpa de un servicio tan mal gestionado y, sobre todo, por un trato al cliente tan poco profesional y con tan...
Read moreNuestra experiencia en este local ha resultado muy contradictoria. Llegamos sobre las 21h de la noche y nos tocó esperar nuestro turno de entrada, no se admiten reservas de modo que cuando llegas te toca pedir turno hasta que puedas entrar, hasta aquí todo correcto. Al cabo de 15-20 minutos de estar esperando nos ofrecen acomodarnos fuera, sin sillas y en un espacio ridículo a mismo pie de calle (nos lo ofrecieron un par de veces) y decidimos esperar hasta que se libere un sitio en el interior del local. Al cabo de 35-40 minutos nos informan de que se ha liberado un sitio dentro y le pregunto al chico que va avisando para darte la entrada si nos podemos esperar un poco porque me fijé en que nos iba a tocar cenar estando de pie. Nada más hacerle ese comentario se le cambió la cara y con una actitud muy hastiada nos dice, y cito textualmente: "Mira, os lo voy a explicar porque ya lo he explicado 20.000 veces y estoy cansado", como si no fuera parte de su cometido explicar el modo de funcionamiento del local en el que trabaja y como si nosotros tuviéramos algún tipo de telepatía o conocimiento superior como para saber el modo del funcionamiento del local cuando es la primera vez que vamos. Nos explica que dentro nunca vamos a tener sillas porque hay muy pocas y que lo que tenemos que hacer es ser avispados y hacer lo que hace todo el mundo, "robar" una silla nada más se vacíe y agenciárnosla; me figuro que con las ganancias del local, habiendo una lista de espera de más de 45 minutos, no les dará para comprar suficientes taburetes para, al menos, casi todo el mundo (lo cual está muy bien para entrenar en calistenia mientras comes, facilitando que se te vaya bajando la comida y también mejorando tus reflejos para poder "robar" un taburete nada más se libere). La actitud tan desganada y soberbia de este trabajador era motivo suficiente para habernos largado del lugar, pero decidimos entrar para mínimo darle una oportunidad al resto de trabajadores y poder cerciorarnos de que ese no era el modus operandi general. Cuando entramos nos iba a acomodar en un lugar que ni siquiera era una mesa y/o barra, sino un lugar destinado a dejar los bolsos o el equipaje. Se liberó una pequeña barra y nos fuimos derechos para allá. El mismo chico en cuestión pasó un montón de veces por nuestro lado ignorándonos completamente y haciéndonos el vacío mientras si que atendía otras peticiones que habían llegado más tarde que nosotros. Menos mal que la otra camarera (creo que se llama Karla) se percató de lo acontecido y nos atendió de una forma excepcional y muy profesional explicándonos también como utilizar los descuentos de la promoción "Málaga destino". Al principio comenté que nuestra experiencia fue un tanto contradictoria porque es cierto que la propuesta gastronómica nos pareció muy llamativa y sabrosa, de modo que sólo podemos hablar positivamente del servicio de cocina y de la rapidez del mismo. Es una pena que tu primer contacto con el local sea el que nos ocurrió a nosotros porque va a ser el motivo por el que no volveremos al lugar, una pena teniendo en cuenta lo deliciosa que estaba la comida y lo económico que nos resultó para los tiempos que corren actualmente. Yo también he trabajado siempre de cara al público y sé lo duro que puede resultar en muchas ocasiones pero hay actitudes que no se deben de tolerar cuando en ningún momento se ha faltado al respeto o se ha sido grosero. Nuestra más sincera enhorabuena a todo el personal de cocina y a la camarera que hicieron que, al menos por la única vez que vamos a ir, mereciera la pena esperar; pero no el mal trago que tuvimos que soportar por la actitud tan negativa de su...
Read moreOjalá poder decir algo diferente, pero es lo que hay tras mi experiencia del 27/02. Llegamos y había cola; vale, nos esperamos. Entraron las 3 parejas que habían delante nuestra en unos 10 min y justo nos tocó a nosotros esperarnos como media hora; bueno, algo normal si los clientes no salen. Hasta ahí bien (se liberaba la mesa de fuera y quisimos esperarnos a entrar dentro).
Cuando vemos que sale el camarero de la camiseta roja, un muchacho jovencillo, y nos pregunta para entrar le decimos si tiene silla la mesa libre, puesto que estábamos viendo que no habían suficientes sillas en el local y la gente estaba comiendo de pie... A lo que el chico este nos dice, textualmente: "Mira, lo voy a explicar otra vez aunque después de 20.000 veces estoy ya cansado, no hay sillas en las mesas, lo que la gente hace es ser espabilada y en cuanto se libere una cogerla, así que si queréis sentaros hay que ser espabilados para coger una de otra mesa". Mi cara era un poema y me faltó el pelo de un calvo para irme a otro local donde se trate mejor a los clientes. Pero después de la media hora esperando nos quedamos. Entramos en la barra de la entrada justo, pegada a la puerta, que eso no es barra ni es nada, porque no te entra un plato, y nos cambiamos al minuto porque se liberó un sitio de la barra de la izquierda. Cogimos una silla justo cuando la persona se levantaba porque si no te quedas comiendo de pie, y después de la media hora de espera, no mola.
Así que la experiencia nada más entrar, nefasta. Estuve a punto de volver a irme porque encima el chico no venía a tomarnos nota, sin embargo a otra pareja que entró después que nosotros sí. Menos mal que estaba ahí la otra camarera, creo que KARLA (porque sale su nombre en el ticket), que diría que es argentina, y que nos alegró la noche con su sonrisa y amabilidad, cosas de la que su compañero carece. La comida estaba muy buena, así que mis 2* Son 1 para Karla y otra para cocina (lo siento, pero me llevé tan mala impresión que no puedo dar más) y las 3* del servicio para Karla, por supuesto. Es cierto que eso, la comida muy buena pero platos pequeñitos y precio no desorbitado pero algo alto para los tamaños de los platos, pero claro, estás en el centro y parece que no te puedes quejar. Y la música guay, algo alta, porque teníamos el altavoz al lado.
No quiero que se me trate como si fuera yo alguien importante, para que me sienta como en casa y, como siempre se dice, como si el cliente tuviera siempre la razón, porque no siempre es así, pero hombre, un trato cordial es lo...
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