SANABOWLS 📍DÓNDE: Pedido a domicilio 🍽 CRÍTICA: Si estás buscando un delivery saludable y delicioso, lo hemos encontrado. Sanabowls ha sido un gran descubrimiento para nosotros y, además, tienen 5€ de descuento para tu primer pedido a domicilio.
En su carta encontramos hummus, gyozas, cremas, pokes, burritos… La relación calidad - precio es excelente y las raciones son bastante contundentes. Nosotros hemos pedido una variedad de platos para poder enseñarte más cosas, pero ya te decimos que con un entrante y un postre a compartir y un principal por cabeza tienes suficiente.
En esta ocasión hemos probado: -Gyozas de pollo al curry (5,90€): De las mejores gyozas que hemos probado hasta la fecha. Tienen un toque potente a curry muy rico y una salsa espectacular. -Nachos 2.0 (12,90€): Totopos, cochinita pibil, frijoles negros, pico de gallo, maíz, guacamole y jalapeños. Ración grande y bien cargada de ingredientes. Lo único a mejorar es que algunos totopos llegaron un poco reblandecidos. -Bowl Acevichado grande (14,90€): Quinoa blanca, salmón marinado con salsa de ceviche y cebolla morada, edamame, pepino, mango, aguacate y cebollino. Un poke muy saludable, con ingredientes de calidad. Muy bueno, aunque echamos en falta algo más de salsa. -Bowl Poke Tuna y Salmón grande (15,90€): Base de arroz integral y quinoa, salsa de soja con sésamo y jengibre, atún rojo, salmón noruego, algas wakame, aguacate, edamame, alga nori, pipas de girasol y cebollino. Fue el bowl que más nos gustó. De nuevo, encontramos ingredientes de gran calidad. Tamaño bastante generoso y un sabor delicioso. -Tiramisú casero (3,90€): Excelente textura, muy cremoso y con muy buen sabor. -Mousse de chocolate (3,90€): Similar al anterior, pero con sabor pronunciado a chocolate. Nos gustó mucho.
Además, de beber pedimos dos Kombuchas de @komvidakombucha (3,90€/unidad). ⚠️ A DESTACAR: También puedes ir a comer a su local, ubicado en calle Vallehermoso, 42. 💳 PRECIO MEDIO: 20€ por persona 🏆 PUNTUACIÓN: 9 📸 iPhone 11 Pro Max
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Read moreEntro y pido un bowl para llevar. El dependiente, atento y eficiente, me lo sirve en un tiempo razonable, unos minutos. La calidad es la justa, supongo, la cantidad, suficiente, bien; precio en línea con lo que hay por ahí.
Pero durante mi breve estancia en el establecimiento, me siento observado por una persona que de pie en el centro del espacio de la cocina fija su mirada alternativamente en mí y en el dependiente, sin mutar palabra. Pasan los minutos. Noto la escrutadora mirada, ora sobre el empleado, ora sobre mí.
Me pregunto por un momento si mi aspecto pueda resultar inquietante. Pero lo descarto; vengo de otro establecimiento comercial y ninguna de las amables señoras que guardaron cola conmigo parecieron preocupadas o desconfiantes.
Por la actitud, pudiera tratarse de un/a vigilante, pero la ausencia de uniforme, y sobre todo, la evidente sensación de jerarquía entre ella y el dependiente, obvia, pesante, indican lo contrario.
La peculiar situación se prolonga. El tiempo pasa pero nadie lo diría. Parece parado. Finalmente recibo el pedido, pago y me despido, agradeciendo el servicio, a lo que el amable dependiente (y solo él) responde de igual forma.
No entiendo nada.
Susan Sontag decía que la tarea de recordar implica una cierta carga de ética. Espero haber hecho el honor debido a tal afirmación, si bien no alcanzo a entender la absoluta fascinación que ciertos sectores sienten por la autora neoyorquina, acaso debida más a aspectos de su trayectoria vital que a otros de carácter estrictamente literario. Sea como fuere, he intentado reproducir los hechos con objetividad y rigor, sin otro propósito que el de describir de forma veraz mi experiencia.
La puntuación concedida no ha tenido en cuenta la situación arriba descrita. De haber sido así, la nota sería sensiblemente inferior.
Suerte y...
Read moreHace unos días mi pareja y yo teníamos la intención de cenar en el restaurante que tienen en la calle Vallehermoso. Nos sentamos en las mesas que tienen fuera y pedimos un par de cosas para cenar. Como cualquier persona normal, bajé al baño (que necesitaba una mano de limpieza, pero en eso no entro) hice pis y quise lavarme las manos. Para mi sorpresa no tenían jabón y no pude lavarme las manos. Cuando se lo dije a las cocineras, me dijeron que ya sabían que no quedaba jabón, pero que no lo iban a reponer (porque no tenían/querían). Les pregunté si podían dejarme el que usan ellas en cocina y el asombro fue total cuando me dijeron que no usaban jabón porque llevan guantes. No voy a juzgar lo bordes que fueron, pero sí el hecho de que no tengan ni una pastilla/bote de jabón en cocina. En cualquier sitio donde se manipulan alimentos, y más en ese que tienen pescado crudo, es IMPRESCINDIBLE lavarse las manos. Los guantes son necesarios también, pero una vez te hayas lavado las manos. Además, vi servir la comida sin guantes y tocar el datáfono para cobrar, la caja, bolis, paños, monedas etc. Cuando quisimos poner una queja y pedir una hoja de reclamaciones nos dijeron: "¿Qué es eso? Aquí no tenemos." Y no nos dieron. Otra negligencia más, la de no tener hojas de reclamación en el local. ES OBLIGATORIO. Entiendo que la buena puntuación que tiene este sitio es porque mayoritariamente viven de pedidos a domicilio y las personas no ven las condiciones en las que tienen los alimentos. Cualquiera abre un bar...
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