Según la leyenda del descubrimiento del sepulcro del apóstol –cuya primera versión data de finales del siglo XI– habría sido el clérigo de esta iglesia de Solovio el primero que vio las «luminarias» que, por las noches, alumbraban el lugar donde yacía el cuerpo apostólico, avisando de tal fenómeno a su superior eclesiástico, el obispo de Iria, don Teodomiro, que será quien identifique el cuerpo santo con el de Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo. En función de dicha tradición, la iglesia de San Fiz sería la más antigua de lo que posteriormente fue Compostela, pues existiría antes del descubrimiento, que suele establecerse en la tercera década del siglo IX. Alrededor de medio siglo después, en la «magna congregatio» creada por el obispo Sisnando I –que lo fue entre 880 y 920–, San Fiz fue asignada como sede de los clérigos de menor categoría («minores»), mientras que los «maiores» recibían Antealtares y los «secundi» (segundos) Santa María de la Corticela, embrión del futuro San Martiño Pinario. De las tres iglesias sólo San Fiz quedaba fuera de la muralla levantada por el mismo obispo Sisnando I. Dislocada la «magna congregatio» tras la destrucción de Santiago por Almanzor en 997 no se sabe qué fue de San Fiz durante el siglo XI. A mediados de la centuria quedó englobada en el recinto rodeado por la muralla construida por el obispo Cresconio, y a principios del siglo XII es una de las diez parroquias de la ciudad citadas por el «Códice Calixtino». Por ello, una vez que Gelmírez obtiene de Roma el privilegio de tener cardenales en su catedral, uno de ellos se hizo cargo de San Fiz –cada cardenal era titular de una parroquia de la ciudad–. De este largo pasado no queda apenas huella alguna. Solamente la portada occidental, románica, en la que cabe destacar sus cuatro capiteles y sus correspondientes cimacios. El tímpano es posterior, de principios del XIV, y representa la Epifanía –tema de gran éxito en la Compostela medieval– y, arrodillado a la izquierda de la Virgen, simétrico respecto a Melchor, don Xoán de Ben, que fue quien lo sufragó. El resto del edificio, mobiliario incluido, data de época moderna, básicamente del XVIII, cuando fue ampliado bajo la dirección de Simón Rodríguez, que parece haber comenzado su carrera de arquitecto en San Fiz. Máximo exponente del estilo de placas típico de la Compostela dieciochesca, el pequeño campanario de Solovio será modelo de muchos otros en la...
Read moreEs el templo compostelano de raíces más antiguas. De acuerdo con la tradición, allí moraba el ermitaño Paio, descubridor de las reliquias del Apóstol, a las que fue conducido por luces celestiales. La capilla altomedieval fue destruida por Almanzor y reconstruida por Diego Xelmírez en el siglo XII. De hecho, el Códice Calixtino la menciona ya entre las diez iglesias que tenía Compostela en esa época.
Sólo la portada es románica. El tímpano policromado que representa en relieve la Adoración de los Magos fue realizado en 1316; la torre y el resto de la iglesia actual son obra de Simón Rodríguez, quien en el siglo XVIII amplió el recinto considerablemente y construyó un nuevo campanario con una factura que sería muy imitada en Galicia en los años...
Read moreLa iglesia de San Felix de Solovio fue construida en el siglo X, derribada por Almánzar en el 997 y vuelta a construir en el siglo XII. Del románico conserva la portada y las esculturas del tímpano. Con una adoración de los Reyes Magos con restos de policromía no original. Fue reformada en el siglo XVIII. Se cuenta que fue desde ella donde el ermintaño Pelayo, vislumbraron las luces que señalaron el sepulcro de Santiago Apóstol. Tiene fama de ser la más antigua iglesia de Santiago...
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