I had a meal here and unfortunately it was disappointing. The portion sizes were tiny, as in so tiny you’d need a seven-course meal to feel full. I had the zucchini “cannolo” which was a few slices of zucchini wrapped around a few tablespoons of mashed potato and topped with semi-crispy ginger slices. The major disappointment though was the “hamburger” of eggplant and chickpea. I knew it didn’t come in a bun but I still expected it to resemble a hamburger. Instead, it was just a little pile of hummus (maybe with a little baba ganoush?) topped with cooked spinach and a few thin avocado slices. I showed the picture to a few foodie friends and everyone agreed that calling it a hamburger was laughable. On the plus side, the bread in the bread bag was delicious and it helped make it feel a bit more like a meal. They also served me the wrong wine initially, though when they corrected the mistake I will happily say the wine by the glass was excellent, and I never received the water that I asked for (it wasn’t on my bill either, which is good). I can see this restaurant has some good reviews, so maybe it’s only a problem with the vegetarian dishes. It’s nice that they included meatless dishes on the menu but unfortunately they missed the mark; I hope they can improve on these...
Read moreLa experiencia fue, lamentablemente, un viaje culinario digno de una tragicomedia. Si bien uno llega con la expectativa de disfrutar una velada agradable, la realidad supera la ficción, y no precisamente en el mejor sentido.
Desde el momento en que cruzamos la puerta, nos recibió una atmósfera que oscilaba entre la tensión y el desorden. La decoración, que pretende emular una acogedora trattoria italiana, se veía opacada por la energía negativa que emanaba desde la cocina. La dueña, que más bien parecía un sargento en un campo de batalla, se encargó de marcar el tono de la noche con su griterío que se escuchaba claramente desde las mesas.
La gota que colmó el vaso fue el asunto del descuento con The Fork. Por segundo año consecutivo, la promesa de un precio más amigable quedó en el olvido. No puedo evitar preguntarme si este es un ritual de la casa, destinado a atraer a clientes desprevenidos para luego dejarlos en un estado de perplejidad y enojo. El déjà vu fue instantáneo al recordar la misma decepción sufrida el año pasado, cuando unos amigos argentinos y yo fuimos víctimas de la misma trampa.
La comida, que debería ser el punto fuerte de cualquier restaurante, se vio ensombrecida por la desorganización y el maltrato. Los platos llegaron a destiempo, fríos y con una presentación que dejaba mucho que desear. Es una pena, porque el menú prometía sabores tradicionales y auténticos, pero la ejecución estuvo muy lejos de cumplir las expectativas.
Para colmo de males, la dueña, en vez de intentar solucionar el problema, optó por gritar a los cuatro vientos, creando un ambiente de incomodidad total. Uno no va a un restaurante para ser tratado como un soldado raso en plena instrucción militar.
La situación alcanza niveles de absurdidad cuando uno intenta expresar una crítica constructiva. La dueña, como si fuera la jueza en un tribunal de justicia, exige pruebas fotográficas de los platos, interrogando a los clientes como si fueran testigos en un juicio. Esta actitud no solo es ridícula, sino que además deja en evidencia una profunda falta de profesionalismo y respeto hacia los comensales.
Además, resulta curioso cómo las reseñas en Google están llenas de alabanzas que no se corresponden en absoluto con la realidad. Sospechosamente, estas opiniones parecen provenir de cuentas que pertenecen a familiares y amigos de la dueña, lo que sugiere una estrategia de autopromoción bastante poco ética.
En conclusión, ofrece una experiencia más cercana a un espectáculo de humor negro que a una cena placentera. Si bien el nombre del restaurante aún resuena en mi cabeza, no es precisamente por razones positivas. Quizás sea momento de replantear su enfoque, porque, aunque el drama puede ser entretenido en un escenario, en la vida real, la cortesía y el respeto deberían ser el...
Read moreA scam - a place to avoid if you are in Palermo : 1/ if you are not italian. You Will be served after everybody.Chaotic, very long Time to wait. Honnestly I don’t understand this rating. 1.5 hour for pasta taking into account there was only 3 tables. 4 waiters very chaotic service. 2/ Average food - pasta was not cookies after this interminable wait. 3/ we decided to leave - this moment does not happen often but when it happen… that’s not fine. Maybe it was the wrong evening but sorry … no - we had a bad Time there. Be carrefull comments are linked to the restaurant in palermo. Apparently there are several comments linked to agrigente which...
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