He escrito muy pocas reseñas en Google, siempre positivas, de cinco estrellas, con la idea de recompensar a la personas que me han tratado bien y que me han dado una buena experiencia visitando una ciudad. Es por ello que escribir esta crítica me resulta muy desagradable, tanto por la experiencia que voy a compartir, como por la calificación que voy a plasmar en Google. Comprendo las dificultades del mundo de la hostelería y lo difícil que es el día a día en este mundillo, pero eso jamás debe suponer que los clientes sean tratados de formas injustas o incluso engañosas. He venido de visita a una ciudad que conozco desde que era pequeño y jamás he vivido una experiencia como la de este noche. No sería justo obviar algunos aspectos positivos de este negocio que quiero que queden claros: local con encanto, productos de calidad y personal realmente agradable (hasta el punto que me fastidia redactar estas líneas). Cuando te cruzas con este negocio ves una atractiva oferta de bebidas alcohólicas artesanales de lo más variadas en un pequeño cartel, al que hay que acercarse para poder leer con claridad. Transmite la sensación de estar ante un negocio de los de antes, en el que el personal es algo así como un "amigo" que procura dispensarte el mejor trato posible. Y esa fue la sensación que tuve a lo largo de todo el tiempo que estuve allí (destacando a una camarera cuyo nombre desconozco, pero que puedo decir que nos procuró un trato excepcional). El problema aparece cuando nos cobran 21€ por algo menos de una botella de vermú, cuando pensábamos que su coste era algo superior al señalado en el cartel de fuera. El referido cartel indica de una forma que lleva al equívoco que los precios establecidos en el mismo son "para llevar", pero EN NINGÚN SITIO SE INDICA EL COSTE DEL PRECIO DE LA CONSUMICIÓN DENTRO DEL LOCAL. A quienes lean esta reseña les invito a hacer un reflexión/deducción: Si me cuesta una botella de vermú que me llevo a casa 7'95€, ¿Cuánto me cuesta tomarla en el bar, sirviéndome yo la bebida, sin ninguna atención de los camareros?; pues resulta que 21€. El cartel de fuera no es claro y no hay ninguno dentro que indique cuánto cuesta la consumición. El único camarero que me ha contestado me viene a decir que ese es el precio y es lo que hay. No voy a consumo porque estoy de vacaciones y no merece la pena (suficiente escribir este rollo) pero me parece una...
Read moreYa la habíamos visitado y la experiencia fue buena. Esta vez fue en Agosto de 2023. Pedimos bacalao y tortillas. Ambos recalentados en micro. Seco, sin sabor y nada apetecible. No había cocina. Además el servicio estaba de risas y cachondeo. Dejaron pasar la tortilla en el micro y el bacalao lo pasaron mucho. Una decepción grande. Nada que ver con otro servicio. Venta, precio y servicio de verano. La caja por encima de los clientes y de la calidad. Los/as camareros/as nada profesionales.
Recibo respuesta casi inmediata de este establecimiento. Me llama la atención que ha sido casi más rápida que la atención que recibimos en su día. Eramos tres personas y ratificamos lo descrito. La pena fue no poner una queja en su libro de reclamaciones. Haremos caso a la persona que contesta tan soberbia como ineptamente y nos iremos a otro sitio. En concreto y a cinco minutos escasos y cerca de la misma Plaza de San Antonio, en concreto al restaurante bodega Cumbres Mayores, donde el servicio y sus profesionales saben de su negocio y atienden con profesionalidad y honestidad, además de tener una carta y productos de acorde a cálidas y precio. Veedor, ha perdido su esencia, al menos eso es lo que pudimos comprobar. Se ha convertido de una taberna de referencia, a oto vulgar bar turístico. La respuesta de su representante, ratifica su falsedad y mentira de lugar. A los que en su momento se la recomendamos, la taberna Veedor, les...
Read moreHice una reseña de un pésimo local de esta misma calle, y el propietario me ha llamado la atención porque me he equivocado y le perjudica en su reputación. No era mi intención, y fue correcto en su respuesta. Este local lo conozco de toda la vida y no por su comida del bar, que es prohibitivo y a precio de oro, sino al ultramarino que si ofrece bocadillos muy ricos y la atención es muy buena y profesional. Y antes compraba los bocadillos allí porque son los mejores del barrio. Ya el bar es básicamente una barra larga y nada más. Oscura la iluminación y extremadamente estrecha y no tiene terraza. No puedo opinar de la comida que seguro sea buena pero solo apto para los pudientes, aunque los camareros van a lo suyo y tardan muchísimo en atenderte, ya que trabajan a la vez en la barra y en ultramarinos y se denota claramente el stress, y se respira en el. No es un lugar que iría a comer la verdad por lo que dice al ser un lugar claustrofóbico. Y por muy buena comida que ofrezca no me sentiría agradable en un lugar así. Eso sí, lleno está casi siempre y por algo será. No apto para todos los bolsillos, y el mío desde luego que no, y el trato de los camareros, aún menos ganas de ir aunque tuviera dinero para...
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