Hola, esta reseña pretende ser constructiva pero voy a decir lo que opino sinceramente. En pocas palabras... asc0 y decepción. Una experiencia totalmente de horror al paladar al más puro estilo Halloween.
Pedimos para traer a casa. El repartidor tardó en llegar bastante. Al momento de la recepción del pedido, nos entrega una bolsa blanca pequeña y medio rota. Ya eso era una mala indicación, pero no le di más importancia porque bueno, quizás sea demasiado conformista. El problema está en que al abrir la pequeña bolsa blanca rota nos encontramos con que el pedido estaba incompleto. Habíamos pedido: Dos hamburguesas Dos de patatas Nos faltó una ración de patatas. Al abrir la cajita de las patatas resulta que estaban sin sal, tenían orégano, bien, pero estaban medio crudas. Mal. Las patatas están mal. Un punto malo. El problema y el horror propio de las fechas de Halloween está en las hamburguesas: Al abrirlas puedes notar un intenso olor a comino que tira para atrás. Las hamburguesas de lenteja, estaban demasiado cocidas por lo que cuando muerdes, muerdes una masa con un sabor raro, intenso que en boca que parece que te estás comiendo comino con canela por ese toque dulce que no consigo sacar de qué especia es, pero lo que sí, es que es incómodo. Mientras que la pasta que se crea al tener demasiado cocidas las lentejas, luego que se queman a la plancha y... todo, es incomible. La salsa que lleva no le ayuda porque no encaja con la carne y dos hojas de lechuga pequeñas y una rodaja de tomate. Estoy acostumbrado a comer muchas cosas y cosas muy raras y adoro la cocina y la comida pero una cosa como ésta es incomible. Lo siento pero han de mejorar mucho éstos productos porque realmente se hacen difícil o imposible de comer.
Hemos intentado contactar con el teléfono que sale pero nadie lo coge ni responde, solo sale el contestador, ese punto también me parece muy mal.
Espero que mejoren y ya probaremos más adelante si es así, si no, lo condenamos...
Read moreAyer fue una experiencia horrible, habíamos cenado allí en otra ocasión y nos encantó, por eso me apena dejar esta reseña, paso a relatar el horror:
Mientras estábamos esperando en la mesa una cucaracha se paseó por encima, rápidamente se fue debajo de la mesa, en ese momento debimos irnos, pero al haber tenido tan buena experiencia la vez anterior, se lo comenté al camarero y le pedí cambiarnos
Ya en la otra mesa me traen el zumo y veo que la pajita, dentro del vaso, está mordida, la cojo y efectivamente, estaba aplastada como de haberla usado y marcas de dientes, además parecía reciente porque se veía brillo de humedad, me quedé totalmente impactada, mi pareja se levantó a por otra, yo no sabía que las pajitas las tienen al alcance de la mano de cualquiera, al principio trataba de entender cómo era posible que una pajita usada no estuviera en la basura si no en mi vaso, pero dedujimos que alguien la habría usado y volvió a dejarla con todas las demás, le pregunté al camarero y se hizo el que no se enteraba de nada… ahí también debimos irnos, pero yo todavía lo procesaba y pesaba mucho la tan buena primera impresión de la vez anterior, hasta que miré al suelo y vi otra cucaracha, estábamos en otra parte, así que no era la misma, ahí ya se nos revolvieron las tripas, pero gracias a dios ya habíamos terminado y dijimos al unísono de no regresar nunca más
Las cucarachas son de las pequeñas, no de las grandes, quizá por eso la otra vez no las vi, pero pequeñas o grandes es totalmente insalubre (no quiero imaginar cuántas deben tener en verano, si en invierno con este frío vimos 2, y teniendo la cocina al lado, porque al cambiarnos nos fuimos al lado de la cocina, mejor no imaginar lo que tendrán allí dentro), así como que dejen al alcance de cualquiera las pajitas para que algún gracioso le de por morderlas y dejarlas de nuevo en el mismo sitio
Hoy amanecí con diarrea, por fortuna no he...
Read moreUn amigo y yo entramos con la ilusión de ver que en el sitio se comía bien y, además, siempre solemos ir a varios lugares, por ir probando. Y nos encontramos con un menú que grita “chapuza” en cada plato. El arroz a la cubana parecía haber nacido en una factoría de cilantro: un batiburrillo húmedo, pasado de cocción y con ese regusto agrio que no mola absolutamente nada. El plátano, en lugar de dorarse en sartén, murió como un trozo de plástico frío y sin gracia, extendido en el plato con la misma pasión de un portero de discoteca en lunes.
Después llegaron las hamburguesas de lenteja, esas empanadas vegetales de apariencia digna que, al primer bocado, prometían revolución saludable. Promesa que se desplomó como un castillo de naipes: la textura se fue haciendo cada vez más compacta, hasta convertirse en una masa pesada que no admitía redención. Éramos dos comensales atrapados en un monumento comestible al aburrimiento.
Cerramos con la guinda del caos: una tarta de zanahoria con la consistencia del cemento fresco. Sin aroma, sin dulzor, sin alma. Una lumpenmasa que ni el más desesperado goloso se atrevería a rematar.
Y, por si fuera poco, el encargado ni se dignó a un “hasta luego”. Silencio administrativo más hostil que cualquier crítica. Salimos con hambre… de calidad y de un mínimo de cortesía. No vuelvo. No lo recomiendo. A veces sobrevivir es saber decir “no gracias”. Eso sí, al menos era barato y se...
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