Jamás pensé que escribiría una reseña con lágrimas en los ojos, no de emoción, sino de puro terror y desconcierto. Entré al supermercado DayDayGo buscando arroz, salsa de soja y una experiencia internacional… y salí con trauma, olor a moho y la sensación de haber sido exorcizado en mandarín.
Nada más doblar por el pasillo de los snacks, la vi: una cucaracha gigante. No hablo de una común. No. Esta tenía presencia. Carisma. Sombras. Caminaba con confianza, como quien ya pagó su alquiler y cobra más que tú. Era tan grande que creo que me saludó. Su caparazón parecía blindado. Escuché un rugido. Por un momento pensé: “¿Estoy en un documental de National Geographic o en un episodio de horror culinario?”
Al intentar avisar a un empleado, este solo hizo un gesto con la mano como quien dice “ya es parte del personal”
Seguí comprando, ignorando mis instintos de supervivencia, hasta que noté que todo lo que tocaba estaba caducado. No del mes pasado. No de hace un año. No. Había una leche que había vencido en 2019, lo cual no tiene ningún sentido porque estamos en 2025. Encontré una lata de bambú que parecía una cápsula del tiempo de la Revolución Cultural. El pan tenía moho que ya había desarrollado civilización propia. Estoy convencido de que si la OMS entrara ahí, tendrían que evacuar la zona en trajes NBQ. En un último intento de no perder mi humanidad, fui a preguntar por la sección de ramen. Me acerqué a una señora que parecía trabajar allí (o ser parte de un culto interno del supermercado). Me miró, murmuró algo en chino con tono oscuro y gutural, hizo un gesto arcano con los dedos y... me sentí maldito. Los suelos estaban pegajosos. Las neveras tenían escarcha del Pleistoceno. Había moscas en la sección de pescados (y algunas parecían cobrar peaje). Los carritos estaban tan oxidados que los consideré potencial arma blanca. Uno me mordió. Cuando finalmente llegué a pagar, la cajera me observó con una mirada que combinaba desaprobación, compasión y leve odio. Cada producto que pasaba por el escáner parecía invocar un suspiro del más allá. Intenté usar mi tarjeta, y la máquina pitó como si hubiera intentado cometer un crimen. Al pedir ayuda, alguien gritó desde el fondo en un dialecto que me pareció el idioma de los anillos de Mordor.
No sé si DayDayGo es un supermercado, un vórtice temporal o un experimento social. Todo allí parece haber sido abandonado por la esperanza, y dirigido por fuerzas que escapan a la comprensión humana. Encontrar una cucaracha que podría aplastar un gato, comida vencida de la era feudal y ser maldecido en idioma original me hace pensar que sobreviví de milagro.
Mi consejo: no vayas. Si pasas cerca, cruza la calle. Si alguien te invita, bloquéalo. Si sueñas con el logo de...
Read moreMany food items from Asian countries can be found here. P.S. they also have an app. Although I have not ordered from the app, I approximately know what will be the price of certain item in the store. Some items listed on app are seasonal. So if you cannot find it, ask the store people and they will know it. They can speak English too, so it's good to communicate with them if you do not speak Spanish. Interesting store. The staff is friendly. You have to go around the store to find few items as the items are kept in congested manner but it's nice coz there are so many items to select from. It would have been nice it they would have kept sign boards for particular...
Read moreOnly opened a while ago and very busy with local people and Chinese. The difference is that this store looks so Organised and CLEAN compared to other Chinese supermarkets. Lots and lots of choices... I went for sweet soya sauce and there were about 15 different once. They have all kind of sweets, kimchi, sausjes. I even saw white strawberries there and fresh Durian. ( Expensive though). Normally I go to the other Chinese supermarket that is not too far from this one. I will nip in to this one for a new look, however will still visit the other Chinese supermarket along the road because the vegetables are cheaper there. All in all, give this one a...
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