PRIMERA Y ÚLTIMA VEZ QUE VISITAMOS ESTE ESTABLECIMIENTO Esta tasca o taberna se encuentra ubicada en la calle Herradores de San Cristóbal de La Laguna (Tenerife), y entramos porque nos pareció que tenía muy buena presencia. Nos sentamos en una de las mesas del local y pedimos unas cañas de cerveza, unas croquetas de pollo (porque papas rellenas de carne no tenían, aunque este plato constaba en la carta) y una tortilla española de gambas y champiñones, así como, pan con aceite. El caso es que nos sirvieron las croquetas a los diez minutos, aproximadamente, de habernos sentado, y la tortilla a la media hora, cuando vimos, luego, que comensales que llegaron mucho más tarde que nosotros les servían las tortillas entre los diez y quince minutos de su llegada. El caso es que en la mesa, una vez que nos sirvieron las cañas, nos colocaron una especie de cubilete negro rectangular (más parecido a un cubo) y ahí quedó, pues, ¡ni idea de para qué cosa era aquello! Comimos las croquetas, que no estaban nada mal, la verdad, y después, al cabo del rato y de haber hecho la digestión de las mismas, nos trajeron la tortilla que, dicho sin ánimo de ofender, las de Mercadona, que no llegan a los tres euros la unidad, le dan más de cien vueltas a esta que consumimos, pues, el sabor era pésimo y, para colmo, «enyugaba» (engasgaba). Cuando tocó pagar, en la factura nos habían puesto el «pan con aceite» y reclamamos que no nos lo habían servido, así que, como se puede ver en la factura, lo descontaron de la misma y la abonamos (29 euros), empero, en esto que uno de los camareros trajo el cubilete negro con el pan dentro, en el fondo, que no se veía cuando lo pusieron en la mesa porque, sencillamente, es un cubilete muy hondo, con un pan minúsculo (más pequeño que el de una «pulguita» y por el que cobran 1 euro) y que no se veía (dicho sea de paso, esta no es manera de colocar panes en la mesa de los comensales, lo suyo debería ser una canastilla) y demasiado alto. Les dije que no había visto el pan y que, no obstante, podían cobrármelo (se los repetí dos veces), a lo que respondieron que no, que no tenía mayor importancia... y todo hubiera quedado de este tamaño. Sin embargo, saliendo ya por la puerta de la taberna, un «tabernícola», que no tabernero (que es un personaje absolutamente respetable y al que este individuo impresentable no le llegaría ni a las suelas de los zapatos), demostrando su falta de respeto y educación, su grotesca chulería y ser un borde prepotente, nos gritó «que la próxima vez nos pusiéramos unas gafas». Es obvio que esto sobraba y no hacía ninguna falta soltar semejante burrada a un cliente (aunque tal vez estuviera refiriéndose a unas gafas de buceo para encontrar el pan en el fondo del cubilete), pues, era un añadido innecesario ya que pudo haber cobrado el pan cuando se lo ofrecí, pero, le pudo más la grosería y la chulería del típico bravucón barriobajero. Otras personas podrán tener distintas experiencias en este lugar, pero, les recomiendo que pongan cuidado con estos sujetos de «La Casa de Óscar» y con lo que les emplaten y lleven a la mesa. Pues, eso, que les vaya bonito y procuren llevar gafas...
Read morePara ser mi primera (y obviamente última vez) la experiencia fue atroz. Junto a un amigo que es cliente habitual llegamos a la terraza y antes de sentarnos un camarero (no sé si el único porque el resto eran todas señoritas) le dice a mi amigo: "para usted un zaperoco" y acto seguido se vuelve hacia mi y me mira de arriba abajo con una mezcla entre desprecio y antipática superioridad. Le digo que quiero un café bombón y continúa mirándome como si le estuviera hablando en griego o arameo antiguo. Acto seguido se dirige hacia el interior del local.
Seguidamente nos atiende una camarera muy amable, terminamos la consumición, pagamos y le pregunto a la misma camarera si puedo utilizar el servicio. Me dice que por supuesto y me indica en dónde está ubicado. Llego y observo que al lado del lavabo hay una puerta cerrada. Toco antes de intentar abrir y compruebo que está cerrada por dentro aunque nadie responde. Salgo y espero fuera. Pasados unos minutos se abre la puerta y allí está el camarero al que me referí al comienzo. Me mira con igual o peor tono al tiempo que yo le sonrío y hago una ligera inclinación de cabeza en señal amistosa. El tipo como si no fuera con él sale a toda velocidad y se dirige a la barra. Entro en el habitáculo en donde se encuentra la taza del váter y... en plena exposición me encuentro con los restos de la deposición del tal camarero que no tuvo la educación de utilizar la escobilla para no dejar la desagradable "sorpresa" al siguiente visitante Pero eso no es lo peor, lo más intolerable y me provoca asco y pavor, sino que el individuo no se lavó las manos al salir como las mínimas normas de higiene obligan aún más cuando se está manipulando y sirviendo alimentos en un negocio abierto al público. Una actitud asquerosa e indecente que pone en peligro la salud de los demás en una acción propia de un ser con nula profesionalidad al que deberían vigilar y llamar al orden en su empresa y que la próxima vez no debería ser un cliente quien aguarde a que termine su escatológico acto sino un inspector de sanidad. Nunca jamás volveré y...
Read moreVimos el local desde fuera que atrae debido a su imagen, que reconozco que es buena. Pero entramos, y todo empezó a ir para mal. Voy a ir detallando las cosas: Éramos 3 personas, y pedimos 2 copas de vino y 1 cocacola, y cuando íbamos a preguntar por el vino que tenían, no dio tiempo ni a mirarle, marchándose corriendo y poniéndonos un vino blanco y un tinto sin ni siquiera saber de dónde venía, y con la copa sucia. Vamos a pedir la comida y aparte de no recomendarnos nada, y haber visto que los precios estaban un poco más altos de lo normal, nos dio por pedir croquetas de jamón ibérico, media tabla de quesos canarios y huevos estrellados con chorizo. 1/2 tabla de queso (6€): Nuestra sorpresa fue que llegaron 6 trozos de queso (a 1€ el trozo), a sabiendas de que éramos 3, y tuvimos que partirnos nosotros esos ridículos trozos un poco más para que nos diera para todos. Croquetas de Jamón (10,90€): vinieron 9 croquetas esta vez si acertaron con la cantidad 3 por persona, pero el problema estaba en su interior (no se aprecia el jamón ibérico y para colmo eran pastosas, no llegaban a tener cremosidad o estar algo líquidas). Otro error. Huevos estrellados con chorizo (10-12€): no tengo queja de este plato, pero tampoco es una obra maestra, las papas estaban decentes, los huevos igual, y el chorizo sin más.
Resumen final: casi 40€ de cuenta por comer 3 cosas, el trato de los camareros especialmente de uno de ellos que no voy a describir bastante malo, y los 3 que fuimos tenemos claro que no vamos a volver.
Espero que les sirva esta...
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