Estimada Cristina. Hoy nos han recomendado ir a comer a su restaurante. La verdad es que en ese momento estábamos cansados y no nos hemos visto con la fuerza suficiente para decirle lo que pensábamos sobre el servicio que hemos recibido. Pero después de pensar un poco, creo que debo darle mi opinión (en eso consiste una reseña), sobre todo con la intención de que puedan mejorar. Sí yo estuviese en su lugar, lo agradecería. Le voy a decir algunos puntos en los que podrían mejorar, desde mi punto de vista. Pienso que necesitan mejorar en la organización del servicio. Por ejemplo: Nos han servido la tortilla antes de servirnos el cubierto. Hemos tenido que pedirlos. Nos han servido la ensalada sin aliñar, pero no nos han traído lo necesario para hacerlo nosotros. La ensalada no tenía cubiertos para servirla. Y nos han preguntado 3 veces qué cafés queríamos. Está muy bien que usted vaya a presentarse a un concurso de tortillas. O qué la persona que hace la mejor tarta de queso del mundo haya ido a su local a aprender de usted (según he leído en una respuesta suya a una reseña). Pero no queda bien, sinceramente, que la dueña del restaurante vaya poniéndose medallas delante de los clientes. Su abuela inventó la tortilla de Betanzos, pero no puede usted vivir de rentas. Cada tortilla la tiene que hacer usted, no su abuela. Un restaurante no se lleva adelante simplemente porque la dueña sepa hacer tortilla. Le recomiendo que haga bien su trabajo, y, sobre todo, discretamente. Si sus tortillas merecen la pena, la fama le llegará. Pero no la cree usted antes de hora. Simplemente no queda bien. No es elegante. Por último, he leído todas las reseñas que han hecho a su restaurante, y, sobre todo, todas sus respuestas. En primer lugar, pocas veces ha hecho usted autocrítica. En el mejor de los casos responde usted que tienen mucho trabajo y que eso no es Burguer King. Pero, sea sincera, usted tiene un local que no es muy grande. Y he visto locales mucho más grandes antendidos por menos camareros y haciendo la comida, en el momento, con mucha más celeridad que en el suyo. No se lo tome a mal, pero no pueden hacer esperar tanto a los clientes. Por otro lado, en sus respuestas hace muchas referencias a Chicote, haciendo ver que los clientes se creen expertos. Pues acepte que muchos clientes pueden saber igual o más que usted sobre el funcionamiento de un restaurante. Usted no conoce a sus clientes. No sabe la experiencia que tenemos. El hecho de que usted o su familia sea de Betanzos o usted sepa hacer tortilla no le pone por encima de sus clientes. Sea sincera, usted misma no aceptaría el servicio que nos ha ofrecido a nosotros. Entiendo que le duela la crítica, se lo escribo por su...
Read more“Las Betanceiras”: mucha pose, poco plato
Si buscas un sitio en Betanzos donde escuchar chismes de la hostelería local mientras esperas eternamente por tu comida, Las Betanceiras es tu sitio ideal. Más que un restaurante, parece una tertulia de sobremesa donde la especialidad de la casa no es la tortilla, sino la crítica gratuita a la competencia.
Nada más sentarnos, la dueña —con más interés en el cotilleo que en los fogones— nos ilustró con una teoría digna de Iker Jiménez: que en el bar La Tita hacen la tortilla con patatas de bolsa. Curioso, porque yo he comido en La Tita y, francamente, me supo a gloria. Pero claro, en Las Betanceiras tienen otras prioridades.
Pedimos dos tortillas: una “normal” y otra con chicharrón. Ambas prometían mucho por fuera… y decepcionaban por dentro. Falta de sal, sabor anodino y precio de restaurante de estrella (Michelín, pero en negativo). Si te gusta pagar más por menos, estás en el lugar correcto.
La tabla de quesos fue toda una experiencia antropológica: un Mahón insípido, un queso anónimo sin carácter, otro que ni se presentó, y uno americano que picaba como si le hubieran metido guindilla para compensar el aburrimiento de los anteriores. Una oda a la confusión láctea.
Y luego llegó el drama: el pulpo a feira. Bueno, llamarlo así es un insulto al gallego que lo inventó. Patatas cocidas enteras —porque trocear está sobrevalorado—, un mar de aceite que chorreaba por la tabla, y un pulpo más duro que el corazón de un examinador de tráfico. Había más patata que cefalópodo, y más grasa que gracia. El resultado: tuvimos que comernos las patatas aparte, como si fueran un segundo plato no pedido.
Ah, y no podían faltar los clásicos: faltaban varios platos de la carta, el servicio lento como una procesión sin tambores, y mientras tanto, la dueña seguía rajando, esta vez contra otros hosteleros de Betanzos, tachándolos de ruines. Lo suyo no es atender mesas, sino dirigir un Sálvame gastronómico.
Eso sí, muchas fotos con famosos decorando las paredes. Porque claro, si la comida no habla por ti, que lo haga el selfie con el de la tele.
Conclusión: Las Betanceiras es el sitio perfecto si buscas poca cocina, mucha crítica, y quieres salir hablando más de la dueña que del menú. Le queda mucho que aprender… empezando por el respeto a los fogones y a sus colegas. Por suerte, en Betanzos hay muchos sitios donde sí se...
Read moreLocal predestinado a cerrar. Propietaria incoherente y más dispuesta a generar conflicto con cada cliente que dar soluciones factibles. Despotrica por todo el local sus problemas personales. Las buenas reseñas se ve que son de amigos, las malas las considera ataque.La comida bastante decente pero el espectáculo.... vergonzoso. Se describe como vidente.... pues empieza por ver que tu carácter invita a los clientes a no volver. Critica a todos los locales de alrededor cuando Cristina NO es hostelera. Sólo sabe hacer una tortilla como en casa. Pero no servir. Los comentarios hacia la Tita hasta gracia me hicieron, cuando es un local de referencia y hasta los guías turísticos se paran a mostrar "la famosa Tita" pero a esta mujer la envidia le debe de poder. Si prefiero un burguer King y mi razón es que almenos la atención es profesional. No tardan una hora es servir las bebidas ( que no se cocinan se sacan de una nevera). Comentar también el espectáculo que vivimos con uno de sus empleados (ya que de tontos le dimos tres oportunidades al local y cada experiencia peor que la anterior) su servicio pasa de atender y eso cuando se presentan a trabajar..... No comprendo todavía como sigue abierto, pero si tengo claro lo rápido que va a cerrar con esa falta de saber hacer, saber estar y poco entendimiento del trato cara el público. No lo recomiendo más que si les gusta el teatro en vivo. Y por último.... si las reseñas hablan de buen trato ll que tengo claro es que lo reciben si a la dueña le apetece ( escrito por ella misma y leído en otras reseñas) tuvo una camarera buenísima que por allí ya ni pasa por lo "peculiar que es la propietaria " ( de la que en las tres visitas ya me sé su vida privada, la de su hija, la de sus camareros y la del local vecino.... enfin) edito respuesta . Nadie quiere trabajar para esta señora y menos yo. Hablo como clienta y en su respuesta una vez más muestra su falta de cordura..... ella misma se destapa que vergüenza de respuesta. Sinceramente recomendaría el cese de este local ya que se nota claramente la propietaria tiene un gran problema con su cordura. Gestionar una crítica sincera con ese arranque de parvulario tiene mucho mérito. Creo que la que no debe perder un minuto más soy yo. La veré en el campeonato de la mejor tortilla para ver como...
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