Turronería / pastelería centenaria (va camino de bicentenaria) y conservada intacta. Te transporta a otra época, una auténtica joya y parte viva de la historia de Madrid, situada en la Carrera de San Jerónimo. Es una preciosidad todo, pero contemplar el antiquísimo expositor giratorio lleno de dulces es algo único.
Como eran vísperas de Semana Santa, tenían el escaparate preciosamente adornado con huevos de pascua y es bonito observar la maqueta de la propia tienda que tienen, si haces una foto desde dentro parece ella misma.
Copio algunos retazos de su historia sacada de ellos mismos y de conmuchagula
Cruzar el umbral de Casa Mira es casi un viaje en el tiempo. La ubicación original de una de las primeras turronerías de la capital se encontraba en la Plaza Mayor pero al poco se trasladaron a la Carrera de San Jerónimo, la tienda se conserva prácticamente intacta desde 1855.
No cuesta trabajo imaginarse a las señoras de la jet set decimonónica dándose un capricho los domingos, o a los niños con miradas de fascinación pegando sus naricillas al escaparate, para ver más de cerca el mítico expositor giratorio -toda una novedad-, cuando fue instalado a mediados del siglo pasado.
Su historia comienza hace 157 años Luis Mira un maestro artesano del turrón con una inusitada visión empresarial para la época, quiso probar suerte en Madrid. Abandonó su Jijona natal con un carro tirado por dos burras, cargada de turrón, y emprendió camino hacia la capital. La historia (casi convertida en leyenda) cuenta que tuvo que reiniciar su viaje hasta cuatro veces, ya que vendía el género antes de llegar a Madrid, su destino, a causa de lo deliciosos y sabrosos que son.
Cuando Luis Mira llegó a Madrid tenía 21 años y un espíritu emprendedor que lograría que su fábrica de turrones se convirtiera en proveedora de la real Casa de Isabel II, de Amadeo de Saboya, de Alfonso XII, de la Regencia de María Cristina y de Alfonso XIII. Además, Luis Mira obtuvo un Grand Prix en la Exposición Universal de París de 1899, lo que ilustra de forma clara la importancia de este establecimiento cercano al Congreso de los Diputados.
¿Sus favoritos? “no podría decantarme por uno solo, tenemos muchos productos, pero un buen turrón Jijona cuando está blando, jugoso no tiene comparación; el marrón glacé también me gusta mucho por mi abuela, que le encantaba; las nueces, un producto de la tienda de mazapán de yema con dos nueces bañadas en un fondant, y el turrón de yema tostada con el azúcar crujiente por encima…esos son mis favoritos de estas fechas”
El donut de chocolate riquísimo!, estas Navidades iré tempranito a por uno de sus...
Read moreQUEUING UP TIME. One of the most delicious Christmas sweet we have is nougat. You must visit Mira for the best nougat and other Christmas specialities in the world, even in summer! They have dozens of types and you can choose buy packed or cut to the quantity you want in front of you. You will actually see the bars of turrón coming out the kitchen, shiny and creamy. To me the king is Jijona type, don't miss marron glace and glaced fruits too. In December you will have to wait in queue for a good one hour sometimes but you...
Read morePara mí, Casa Mira es uno de esos sitios que de verdad vale la pena recordar si visitas Madrid. No es solo por la comida, que es excelente, sino por la experiencia completa. Está en el barrio de Cortes, que es una zona preciosa y muy céntrica, así que llegar es muy fácil, incluso cuando hay mucho tráfico o la ciudad está a tope. Eso para mí es un punto importantísimo, porque nadie quiere perder el tiempo buscando un lugar complicado.
Lo que más me gusta es que, aunque es una tienda tradicional, en su menú han sabido incorporar platos de otras regiones de España. No se limitan a lo típico de aquí, sino que puedes probar sabores de otras cocinas españolas, y todo está hecho con mucho cuidado. He leído opiniones de críticos y de clientes, y la verdad es que coincido: la relación calidad-precio es estupenda. No es un lugar caro, para nada, y lo que comes merece mucho la pena. Además, facilitan las cosas aceptando diferentes formas de pago, lo cual hoy en día se agradece.
El ambiente invita a quedarse, a no tener prisa. La decoración es acogedora y tradicional, perfecta para una comida tranquila en familia. Eso sí, yo siempre recomiendo reservar, porque es un sitio con bastante demanda y no querrás quedarte sin mesa. Si quieres hacerte una idea de cómo son sus platos, hay fotos disponibles en sitios como Grastoranking. Pero créeme, el sabor supera a la imagen. Es un sitio auténtico que te deja con un muy buen sabor de boca y con...
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