Creo que Prima Bar es un buen ejemplo de lo importantes que son los detalles.
Al momento que hice la reserva todo bien. Tuve que atrasarla un poco (porque por la web sólo dejan hasta las 21 horas) y me respondieron muy amablemente por Instagram que no había problema. No estaba lleno, pero si con harta mesa ocupada. El lugar es bello y aunque nos sentamos en el patio en invierno, estaba calefaccionado.
Con mi pareja queríamos probar los tragos de autor y algunas preparaciones que hacen en su local (desde la gingeer beer hasta su carchutería). Lo primero que hizo el servicio apenas nos sentamos fue traernos un pequeño vaso de sangría, cortesía de la casa, y una botella de agua muy fría. Primer detalle que aplaudo porque al tiro me sentí muy bien atendida.
Pedimos dos tragos de autor. Ambos estaban muy buenos, ricos, con la cuota precisa de originalidad y además, uno de ellos tenía flores comestibles por fuera del vaso y fue un giro interesante.
Los tragos fue lo primero que pedimos y luego llamamos a un garzón para nuestra selección de platos, y no se si fue ese tiempo extra o la demanda, pero creo que se demoraron un poco en traer la comida y quería probarla junto a mi trago, que hice durar. De todas formas, no fue una espera excesiva.
La carta de comida tiene cerca de 18 preparaciones y son como “tapas”, así que recomiendo pedir más de una y compartir.
En nuestro caso, nos inclinamos por el tiradito de vidriola (un pez de Juan Fernández), las croquetas de jaiba y pastelera, y unos Hokkaidos (unos sanguches japoneses). Los platos llegaron en tiempos distintos, pero explicaron que eran por los periodos de cocción y preparación.
El tiradito venía con tostadas y una leche de tigre de maracuyá. Estaba muy rico, además, los sabores se mezclaban y funcionaban muy bien. Cada ingrediente por si solo estaba bien, pero lo que conquistó mi corazón de este plato fue su construcción, porque los sabores se resaltaban en la mezcla. Fue el punto más alto.
Tras eso, llegaron las croquetas, que también estaban buenísimas. En la descripción de la carta decía “crujientes por fuera, cremosas por dentro”, y cumplían. Eran tres de jaiba y tres de pastelera de choclo, sencillas, pero con sabores deliciosos. Se acompañaban con una salsa que no logramos descifrar de qué, pero buena.
Finalmente, llegaron los “pancitos japoneses” y este plato fue el más decepcionante. Es una preparación novedosa y no mala, pero algo plana en el sabor. Vienen dos en la porción y las alternativas son o de camarón o de una carne mechada, o uno y uno, así que pudimos probar ambos. El marino no estaba mal, pero nada increíble y el de mechada tenía un trozo de (lo que creemos era) un hueso. Mi acompañante mordió el pan y enseguida sintió algo duro que se sacó de la boca y dejó en el plato. Entendemos que pueden haber errores y le avisamos a quien nos atendía. Amablemente, se llevó el trozo y nos aseguró que avisaría en la cocina. Fue algo decepcionante, pero son cosas que pasan en la cocina, lo importante, es cómo lo manejas.
De ahí no nos dijeron nada más del tema y pedimos la cuenta. Al momento de cobrarnos no hicieron ninguna referencia verbal al error de sándwich. Nada como “perdón por lo que paso” o “avisamos en la cocina y veremos que no vuelva a ocurrir el error”. No esperábamos que nos descontaran en plato, ni tampoco que nos hicieran un descuento, porque a veces hay errores inevitables, y a pesar de que la actitud de quien nos llevó la cuenta fue muy amable, no pareció que había tomado el peso al error de que se pasara un trozo de hueso en un plato. Solo quedo en nuestro aviso y nada más, por lo mismo se sintió “ignorado”.
Además, a pesar de que íbamos a dar propina, porque fue una buena atención, no se nos preguntó si la incluíamos y quizás es algo irrelevante, pero me llamó la atención que solo se diera por echo.
Por eso no le doy cinco estrellas a Prima Bar, por detalles, pero en general, es una muy buena experiencia y lo que ofrecen...
Read morePretencioso y prácticamente nos empujaron afuera del local cuando dijimos que no consumiríamos nada más, siendo que faltaba 1 hora para el cierre. No se respetaron los aforos en el mesón que nos designaron (éramos 5 y prometieron que sólo colocarían 1 pareja al otro lado, al rato después habían 4 personas más). Al principio nos atendieron muy bien, explicándonos la apuesta sensorial del bar, tras lo cual se nos explica que cada plato es pequeño y con 2 a 3 por persona "quedaríamos bien". Pedimos la tabla charcutera que, más que minimalista, era mezquina en su cantidad. Posterior a ello probamos las hamburguesas de vacuno/prieta y pollo, esta última consistiendo en nada más que un pollo crispy sobresaliente con una lámina de queso recién sacado del envase resellable que encuentras en cualquier supermercado, y que para nada vale los $8.200 que cobran por ella. Los cócteles correctos, lo esperable para un bar que se precie de tal. Para ir al baño de varones, pregunté en la barra y me dieron una indicación vaga. Llegué al lavamanos pero no supe dónde estaban los sanitarios. Por segunda vez consulto al mesero, que vuelve a indicarme apurado algo que no comprendo. Finalmente y por tercera vez, la anfitriona me indica en detalle cómo acceder al baño. Y para terminar, una vez que indicamos que no pediríamos nada mas, el mesero llega de improviso y muy apurado a la mesa con la máquina de redcompra para pagar, tirándola encima de la mesa y presionándonos para pagar la cuenta, siendo que faltaba 1 hora para el cierre. Nos sentimos muy presionados para retirarnos, se entiende el cansancio de la labor diaria, pero no existió ningún tino ni respeto por la sobremesa y el cumpleaños que estábamos celebrando. Definitivamente no volveremos, y no recomiendo por nada del mundo ir a este lugar que no se preocupa de lo más importante en este rubro: la atención al cliente y los detalles, para qué hablar de hacerte sentir bien y acogido. Para los Sres. de Primo Bar PRIMA la atención rápida, engancharte con el discurso inicial, tras lo cual te apuran y tienes que esperar más de 20 minutos para que sencillamente te traigan los cócteles: algo básico para un bar y que debiera ser resuelto con más rapidez, al igual que una carta pretenciosa y que definitivamente NO VALE...
Read moreLa atención estuvo poco amable y un tanto a prisa. El ambiente algo oscuro, más de lo que uno pudiese querer, lo arregla parcialmente una vela. La música por otro lado bien en calidad y volumen. La comida tenía altos y bajos. El pulpo sobre el rosti de papa estaba increíble, el punto del pulpo maravilloso y de buen sabor; el rosti por otro lado, nos pareció chicloso, quizás porque estaba pasado de la humedad del pulpo, por lo que denota que el montaje fue mucho antes de servir. En la chorrillana destaca la carne de cola de buey, escasa pero exquisita. Las papas del gusto de ninguno (4), sería bueno reformular esto. Los hokkaidos cumplen pero no es nada que entusiasme. La provoleta un tanto recocida, pero de buen sabor, sin ningún topping, el pan por su lado bastante rico. Finalmente no nos convenció la cocina. El trago de autor que probamos fue el trauco, que estaba bien. También pedimos un negroni que estaba “prehecho” en una botellita, que el garzon sirve en un vaso con hielo de whisky y agrega un perfume, lo que es más efectista que adecuado, no aporta a un clásico que debe ser bien ejecutado en un restaurant que aspira a bar. No tienen carta de vinos (porque son un “bar de autor” según nos dicen) y solo hay opción de copa de vino (pinot noir y un blanco). En resumen, esperamos que haya importantes cambios para poder volver, de otro modo no es...
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