We had a negative experience at this bar. The attitude of the staff leaves much to be desired, it was especially unpleasant to communicate with their manageress. Although from what I understand, the waiters and security at the entrance are just following strict internal company policy. But why should I care as a customer? For example, to go outside with a cocktail I paid for inside the bar, they ask me to pay extra. It wasn't easy to park nearby either, although it's downtown, I understand. Anyway, I don't...
Read moredespite looking like an inviting place for a drink, we were greeted with minor disdain, tourist bias perhaps? After sensing a lack of hospitality we then unfortunately found out that the mojitos on the menu were not available. Only a minor inconvenience, and we resorted to aperols. However, to our surprise we were given Petronis instead, with no indication of this change. The only positive I would say were the free lollies given with the drinks, however only minor consolation...
Read moreMadrid no se merece esto (y nuestros amigos catalanes, menos) Éramos cuatro valientes: dos madrileños con ganas de presumir de su ciudad y dos catalanes con ganas de cañas y terraceo en La Latina. Planazo, ¿no? Pues no. Llegamos a este bar de toda la vida —de esos que prometen cañas bien tiradas y camareros con solera— y había dos mesitas vacías, cada una con dos sillas. Todo perfecto para nuestro plan de enseñarle a nuestros amigos la magia de Madrid. Ilusos. Nos sentamos, como personas civilizadas, cogiendo las dos sillas de una y las dos de otra. Pero de repente aparece el camarero en modo portero de discoteca: “Aquí no se pueden sentar cuatro.” ¿Perdón? ¿Cómo que no? Le explicamos que venimos juntos, que íbamos a consumir (¡vaya si íbamos a consumir!). Nada. “Máximo tres en una mesa. Y el cuarto, si eso, en la otra.” ¿Y si juntamos las mesas? “No se puede.” Todo esto con más mala leche que una tertulia política. Para rematar, mientras nos negaban la operación “mesa conjunta”, había otras mesas más pegadas que los muebles de IKEA. Pero nada, la suya no se puede mover, debe de estar soldada al suelo por el patrimonio histórico de La Latina. Conclusión: nos fuimos con nuestros catalanes a otro sitio, donde sí entendieron que lo importante no son las sillas, sino las personas… y las cañas. Gracias por nada. Si queréis presumir de Madrid, empezad por dejar que la gente que viene junta se...
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