El Hogar Extremeño es un restaurante que apuesta por sabores clásicos y platos tradicionales, aunque la experiencia puede ser un poco irregular dependiendo de su elección.
Comenzamos con las croquetas, y aquí sí dieron en el clavo: cremosas, con un interior sedoso y repleto de sabor. Sin duda, uno de los puntos más altos de la comida. En cambio, las patatas bravas fueron una decepción. Más que bravas, parecían patatas fritas normales con una salsa que dejaba un regusto ácido, probablemente porque llevaba un tiempo preparada. No recomendaríamos este plato.
Las albóndigas fueron otro acierto. Con una salsa contundente y bien lograda, cada bocado tenía la intensidad de sabor que esperábamos. Recomendadas sin duda. Por otra parte, la carrillada nos dejó con ganas de más. Para nuestro gusto, le faltó cocción para lograr la textura deshilachada que esperábamos, y el sabor, aunque correcto, no terminó de destacar. Aprobada, pero con margen de mejora.
En el apartado postre, el flan de café estuvo bien, sin sorpresas. Un postre cumplidor, pero sin dejar huella. Lo mismo ocurrió con la tarta de queso, que resultó bastante básica y sin el carácter que buscamos en este plato. Ambas opciones son aceptables, pero no imprescindibles.
El Hogar Extremeño tiene el potencial de ser un referente en cocina tradicional, pero la inconsistencia en algunos platos le juega en contra. Si aciertas con tu elección, te llevarás una grata sorpresa; si no, la experiencia puede quedarse a medias. Un sitio con buenos momentos, pero que deja la sensación de que podría dar mucho más. Eso sí, su opción de menú está muy bien y puede ser una excelente alternativa para quienes buscan una comida casera y equilibrada a buen precio...
Read moreFuimos hace 3 días , el día 11 , y decir que me decepcionó totalmente , las migas duras , secas aceitosas , mal hechas , eso no era la miga del pan tratada y humedecida , no , eso era pan a trozos , hechos como les dio la gana , y encima disfrazada con trocitos pequeños de chorizo , que al ser tan pequeños eran duros como leños y dude hasta si era jamón , eso para disimular las migas mal hechas , menos mal q pedimos a la vez huevos fritos porque decían q no llevaban , madre mía , es la primera vez q me pasa pidiendo migas extremeñas como extremeña que soy , todos los sitios q hemos visitado , han dejado el listón bien alto , migas jugosas , tiernas , pequeñitas , bien migadas , con su pimentón de la Vera , pero bueno las fotos que vi en las reseñas no tienen q ver con las q nos pusieron , , hice un largo contenido en describir las migas porque me encantan y forma parte de nuestra gastronomía entre miles de platos autóctonos , dicho esto , las albóndigas muy fuertes de sabor , y no pude saber a qué se debía , y nada jugosa , duras más oscuras que una noche sin luna , nos salvó la ensalada , que ni eso , porque vino aliñada , avinagrada , señores las ensaladas se sirven sin aliñar , eso es a gusto del consumidor , que pena , igual tenéis más suerte q nosotros pero si lo hacen así a diario , es una pena porque nada que ver con los colores y texturas de la gastronomía extremeña .He puesto una estrella porque quien nos atendió , fue maja con nosotros y porque si no la pongo no me deja publicar , espero que en cocina lo tengan en cuenta para hacer honor culinario a Extremadura y no hacer por hacer , y terminó diciendo que seguramente que las reseñas buenas que leí tuvieron suerte o...
Read morePARA NO VOLVER.
El sábado 16/09/2023 visité este céntrico restaurante de Madrid junto a unos amigos.
El lugar es una sala, no demasiado grande, pero bien disribuida para no molestarte con las mesas adyacentes. Además tenía otra pequeña sala con otro mesa algo mas aparte.
Pedimos las bebidas y nos sirvieron unos choricillos en cazuela de barro que estaban bastante bien. De entrantes pedimos unas croquetas, migas y ensaladilla. Todo muy decente, unas cosas mejor que otras, pero pasable.
Ya al servir los entrantes tardaron un poco. Había dos personas en sala y varias mesas que atender.
De segundo yo (y varios comensales más) pedí el secreto. Pues no pudo llegar más frío. Sin ningún tipo de sabor, solo a la brasa donde se hizo, dejó bastante que desear. Incluso las patatas no estaban ni fritas, estaban blandas, como pochadas en aceite no lo suficientemente caliente para freirlas. Otras dos personas pidieron callos (muy buenos) y caldereta de cordero (tambien muy decente). Así que si alguien se anima a ir, recomendaría pedir algún guiso o comida de cuchara.
El postre si que no tiene solución. Pedí arroz con leche. Es lo mas soso que he probado en mucho tiempo. Le faltaba sabor y azucar por todos lados. Además en mi arroz con leche me encontré varias cáscaras de limón. Y estaba muy agüado. Me comí dos cucharadas y no pude más y lo deje.
Por todo lo acontecido anteriormente yo no voy a frecuentar...
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